Brexit

Le explicamos cómo se ha desarrollado el brexit y cómo beneficiarse de la volatilidad que ha producido en los mercados.

¿Qué es el brexit y qué oportunidades ofrece a los inversores?

Brexit es la contracción de la expresión en inglés British exit, y es la palabra usada para referirse a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Hasta ahora, el proceso ha provocado una incertidumbre generalizada en los mercados que ha creado oportunidades para obtener beneficios. Con CFD, barrera, turbos24 y opciones vanilla puede invertir en mercados al alza y a la baja, lo que significa que cuenta con un rango más amplio para rentabilizar la volatilidad que rodea el brexit.

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Basándose en las noticias y acontecimientos del brexit, puede especular sobre el desarrollo de diferentes mercados financieros, como los de acciones, forex e índices. Muchos de estos activos son muy sensibles al resultado de las negociaciones, pero los más propensos a experimentar movimientos significativos son el FTSE 100, las acciones de Reino Unido, los pares EUR/GBP y GBP/USD, y el oro.

Los CFD, las barrera, los turbos24 y las opciones vanilla le permiten especular sobre mercados tanto al alza como a la baja, y así sacar provecho a la volatilidad de los mercados sin tener que adquirir los activos subyacentes. Cuando opera, los beneficios o pérdidas obtenidos dependen de la medida en que su pronóstico sea correcto.

Brexit: ¿cuáles son las opciones?

Aunque ya se han agotado diferentes vías en la saga del brexit, otras siguen sobre la mesa. Ahora que Boris Johnson es primer ministro, queda por ver si podrá asegurar un nuevo acuerdo con la Unión Europea o si los británicos se marcharán a las bravas.

  1. Salida con el acuerdo del primer ministro
  2. Convocatoria de elecciones generales
  3. Cambio de la fecha límite
  4. Salida sin un acuerdo
  5. Celebración de un segundo referéndum
  6. Revocación del artículo 50

Salida con el acuerdo del primer ministro

En la segunda lectura el 22 de octubre, los comunes aceptaron que se debatiera y votase el proyecto de ley de Boris Johnson, aunque rechazaron su agenda de salida, lo que significa que el brexit se retrasa, pero no se suspende.

Ahora que la UE le ha concedido una prórroga, en los próximos tres meses el primer ministro se centrará en reunir suficientes apoyos para que su acuerdo supere todas las fases legislativas.

Convocatoria de elecciones generales

La posibilidad de unas elecciones generales anticipadas ha estado presente desde que Boris Johnson se convirtió en primer ministro. Esto podría suceder si dos tercios de los comunes votan directamente a favor de los comicios en el Parlamento, o si una mayoría simple de la Cámara vota a favor de una ley que exija la celebración en una fecha determinada. También podrían celebrarse los comicios si el Gobierno pierde una moción de censura.

Para que sucediese lo segundo, el Gobierno actual tendría que perder el apoyo de la Cámara y darse un periodo de 14 días sin la formación de un nuevo Ejecutivo. Unas elecciones generales permitirían a los británicos cambiar la composición de la Cámara de los Comunes, y quizás incluso el partido gobernante.

Cambio de la fecha límite

El primer ministro solicitó formalmente una segunda prórroga al artículo 50 el 19 de octubre, y esta fue aprobada el 28 de octubre. Así, la nueva fecha de salida se ha fijado para el 31 de enero de 2020.

Bajo los términos de esta prórroga, Reino Unido podrá abandonar la UE antes de la fecha límite si los comunes y los legisladores comunitarios pactan de forma bilateral los términos del acuerdo de salida. Si esto sucede, el país podría abandonar a los otros veintisiete a finales de noviembre o diciembre. Sin embargo, si no se alcanza un acuerdo cerca de la fecha de partida, puede que la UE conceda otra prórroga.

Salida sin un acuerdo

Un brexit sin acuerdo significaría que Reino Unido abandonará la UE la medianoche del 1 de febrero de 2020 sin acuerdos comerciales o de movimiento de personas. Si el Parlamento británico no aprueba el acuerdo pactado con Bruselas, es posible que ocurra un brexit duro, ya que esta sigue siendo la opción legal por defecto, y ocurrirá automáticamente si Reino Unido no aprueba el acuerdo para esa fecha o solicita una prórroga.

Celebración de un segundo referéndum

La idea de celebrar un segundo referéndum sobre la salida de la UE ha ganado popularidad desde que se dio a conocer el resultado de la primera votación, y en parte se basa en acusaciones de que los partidarios de la salida indujeron a engaño a los votantes. El apoyo a esta iniciativa ha crecido tanto que un número cada vez mayor de comunes de todo el espectro político ha manifestado su apoyo a la idea.

No obstante, esta opción parece poco probable bajo el actual Gobierno, y tendría que darse un giro pronunciado en el panorama político para que tome impulso.

Revocación del artículo 50

Una última opción para poner fin a la saga del brexit es la revocación del artículo 50. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado que Reino Unido podría hacerlo unilateralmente, por lo que esta decisión queda enteramente en sus manos.

Sin embargo, esto siempre ha sido contrario a la postura del Partido Conservador, que defiende que debe llevarse a cabo el resultado democrático del primer referéndum.

Los beneficios de formar parte de la UE: el debate

El proceso de brexit comenzó cuando Reino Unido votó a favor de la salida de la Unión Europea en el referéndum de 2016. Desde entonces, se ha producido un acalorado debate sobre el mejor camino a seguir para el país.

Los argumentos desde ambos bandos se basan sobre todo en especulaciones, y a veces resulta complicado distinguir entre preocupaciones razonables y pesimismos alarmistas. Aunque el proceso de negociación de salida parece acercarse a su fin, aún existe incertidumbre en torno al brexit, y el debate continúa.

Permanencia

Aunque la permanencia no consiguió suficientes votos en el referéndum, ha defendido una relación estrecha con la UE mediante una salida con acuerdo.

Los argumentos a favor de la permanencia en la UE se centran en los beneficios de formar parte de una comunidad grande en la que las relaciones comerciales son más favorables y seguras.

Asuntos exteriores

Al formar parte de una comunidad de 500 millones de personas, Reino Unido tiene una gran influencia en asuntos internacionales como miembro de la UE.

Soberanía

El país ha demostrado que puede optar por no poner en práctica políticas europeas que considere contraproducentes, como la adopción del euro, el Acuerdo de Schengen y el sistema de cuotas de inmigrantes.

Seguridad

La Unión ayuda al país a encarar amenazas a la seguridad, incluidos el terrorismo y el crimen internacional.

Capital

Los negocios europeos invierten millones de libras en Reino Unido cada año, tanto del sector público como del privado.

Comercio

La membresía a la UE otorga a Reino Unido acceso al mercado único europeo, de gran valor comercial, y permite el libre movimiento de bienes, servicios y personas entre los estados miembros.

Negocios

El libre comercio dentro de la UE reduce las barreras y facilita el crecimiento de las empresas británicas.

Empleo

La pertenencia de Reino Unido a la UE posibilita millones de puestos de trabajo que se pondrían en peligro tras la marcha. Algunos sectores, como la enfermería y la producción, podrían experimentar una escasez de mano de obra cualificada.

Bienes de consumo

El ciudadano británico medio ahorra cientos de libras anuales gracias al acceso a bienes y servicios más baratos facilitados por la UE.

Salida

La campaña por la salida triunfó en el referéndum, pero no ha tenido tanto éxito en las negociaciones con la Unión. Para disuadir de la retirada a otros miembros, la UE se ha mostrado firme hasta el momento en su enfoque del proceso negociador.

Los partidarios de la salida se muestran inflexibles en su postura de que el resultado del referéndum es definitivo y que Reino Unido debe abandonar la UE. Sin embargo, mientras que algunos apuestan por un brexit duro (obtener mayor soberanía, controlar la inmigración y reducir trámites burocráticos), otros tienen una postura más moderada.

Asuntos exteriores

La pertenencia a la UE limita la influencia internacional de Reino Unido e imposibilita que cuente con un asiento independiente en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Soberanía

El país tendría un control mayor de sus leyes y regulaciones, y no existiría el riesgo de que se impusieran políticas que considere contraproducentes.

Seguridad

La seguridad nacional del país se podría beneficiar de un control absoluto de las fronteras, que obtendría fuera de la UE.

Capital

Reino Unido contribuye con millones de libras anuales a la UE con sus cuotas de miembro.

Comercio

La pertenencia a la UE imposibilita que Reino Unido saque el máximo provecho al comercio con otras grandes economías como Japón, India y EE. UU.

Negocios

La UE impone una burocracia lenta e rígida, lo que dificulta el acceso al mercado a pequeñas empresas.

Empleo

Acuerdos comerciales revisados y una inmigración más selectiva podrían tener un efecto positivo en el mercado de empleo británico.

Bienes de consumo

El británico medio destina cientos de libras anuales a impuestos comunitarios y a subsidios agrícolas.

Con acuerdo vs. sin acuerdo: a favor y en contra

Reino Unido puede abandonar la UE de dos formas: con acuerdo o sin él. El escenario en el que el país se marcha con un acuerdo se denomina brexit suave, mientras que uno en el que Reino Unido salga sin acuerdo se denomina brexit duro.

Sin acuerdo

Un brexit sin acuerdo provocaría muy probablemente una ruptura inmediata de las relaciones con la UE desde la fecha de partida.

Argumentos a favor: con un brexit a las bravas, Reino Unido saldría de la zona de libre comercio, se desharía de las regulaciones europeas y no tendría por qué aceptar el libre movimiento de personas. Esto permitiría negociar nuevos acuerdos comerciales con otros países.

Argumentos en contra: la UE es el mayor socio comercial de Reino Unido, y no existen garantías de que el país consiga mejores acuerdos comerciales cuando se marche. Además, Reino Unido podría acabar teniendo que seguir cumpliendo con las leyes y regulaciones europeas, como le ocurre a Noruega e Islandia.

Con acuerdo

Irse con un acuerdo ayudaría a mantener una relación cordial entre el Reino Unido y la UE. Podría hacerse manteniendo el país dentro del mercado único o, al menos, acordar los términos de un acuerdo de comercio antes de la fecha de salida.

Argumentos a favor: permanecer en el mercado único facilitaría el comercio. Muchos analistas han declarado que a la City de Londres y al Reino Unido les interesaría mantener el acuerdo de libre comercio con la UE. Marcharse con un acuerdo en pie también eliminaría la incertidumbre que rodea la posibilidad de un brexit duro.

Argumentos en contra: continuar dentro del mercado único y la unión aduanera es visto por algunos como una traición al resultado del referéndum. Permaneciendo dentro de ambos, Reino Unido estaría sujeto a las legislaciones y leyes de la UE en lo relativo al libre movimiento de bienes, servicios y personas. Además, el país podría encontrarse en una situación comprometida, al tener que aceptar las ordenanzas políticas y económicas sin contar con una silla en la mesa de negociación.

El impacto económico del brexit

La economía británica desde el referéndum del brexit

Antes de la celebración del referéndum, los expertos auguraban un desastre económico en el caso de que se decidiera abandonar la UE e incluso una recesión. Por el momento, esto no ha ocurrido: la economía británica ha continuado creciendo, aunque a un ritmo más lento del que lo hubiera hecho si hubiera votado por la permanencia. Además, el desempleo ha descendido de forma constante desde 2016.

Sin embargo, aunque la economía británica sigue progresando, se han producido declives en diversos sectores del país. La industria automobilística ha comenzado a desacelerarse, y algunas voces hablan incluso de decrecimiento. De la misma manera, el mercado inmobiliario de Reino Unido ha empezado a caer, y algunos inversores y economistan culpan al brexit.

La economía británica después de que Reino Unido abandone la Unión Europea

Diversos expertos especulan acerca del impacto que el brexit tendrá en la economía británica una vez se complete el proceso de retirada. Algunos indican que es probable que continúe la ralentización económica, mientras que otros especulan que Reino Unido se encontrará en una situación peor que si hubiera decidido permanecer en la UE.

Sin embargo, la perspectiva económica del país depende de si se marcha con o sin un acuerdo. El FMI ha advertido de que con un brexit sin acuerdo, Reino Unido se arriesga a sufrir una recesión que podría durar dos años, y algunas predicciones a largo plazo (realizadas por el propio Gobierno británico) aseguran que el PIB del país podría caer un 8% durante los próximos 15 años.

Un buen número de economistas coinciden en que la pertenencia a la Unión Europea ha tenido un efecto positivo para el comercio y la economía británicos, debido a que el bloque comercial europeo no impone tasas a los bienes que se mueven a través de sus fronteras. Algunos argumentas que al abandonar la Unión, Reino Unido se someterá a tasas innecesarias y costes extra de los que no tienen que preocuparse otros países miembros.

Los partidarios de la marcha argumentan que al cortar lazos con la UE, el país podrá alcanzar acuerdos con países como EE. UU. y China. Actualmente, al ser un miembro de la UE, Reino Unido no tiene permitido negociar acuerdos propios libremente. Al abandonar la Unión no contará con esta restricción, lo que puede abrir la puerta a titanes económicos como EE. UU. y a economías de mercado emergentes como Brasil e India.

Lo que aún está por verse es si el país consigue acuerdos del mismo tamaño y con el mismo acceso a los mercados internacionales que los que le otorga la Unión Europea.

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Cronología del brexit: ¿qué ha pasado hasta ahora?

Celebración del referéndum sobre el brexit — junio de 2016

El referéndum celebrado en 2016 atrajo a más de 30 millones de personas a las urnas. El resultado fue un 51,9% en favor de la salida y un 48,1% en favor de la permanencia.

Hubo una gran diferencia de voto entre regiones: Inglaterra y Gales votaron a favor de la marcha, mientras que Irlanda del Norte y Escocia votaron a favor de la permanencia. La victoria más abrumadora para cualquiera de las opciones se dio en Escocia, mientras que el resultado más ajustado se produjo en Gales. La participación general en todo el país fue de un 72,2%. Al final, la votación puso de manifiesto la profunda división social en Gran Bretaña, un hecho que ha definido los siguientes meses de negociaciones, retos y represalias.

Región A favor de la salida A favor de la permanencia Salida/Permanencia Participación
Inglaterra 53,4% 46,6% Salida 73%
Irlanda del Norte 44,2% 55,8% Permanencia 62,7%
Escocia 38% 62% Permanencia 67,2%
Gales 52,5% 47,5% Salida 71,7%

Los resultados pillaron por sorpresa al Gobierno. David Cameron renunció a su cargo como primer ministro y Theresa May ocupó su puesto, a lo que le siguió una contienda por el mando dentro del Partido Conservador. La nueva primera ministra confirmó que Reino Unido abandonaría la UE con su famosa frase de “brexit significa brexit”, a pesar de ser partidaria de la permanencia antes del referéndum.

Activación del artículo 50 — marzo de 2017

El artículo 50 se activó finalmente el 29 de marzo de 2017, lo que inició una cuenta atrás oficial de dos años hasta el brexit, con un período de planificación por parte de los negociadores de la UE y de Reino Unido que duró hasta junio de 2017. A partir de ese mes comenzaron las negociaciones. Mientras tanto, Theresa May convocó elecciones anticipadas con la esperanza de aumentar la mayoría parlamentaria de los tories y de fortalecer el poder de negociación del Gobierno con los líderes de la UE. Sin embargo, el plan fue un completo desastre, ya que los conservadores perdieron su mayoría en la Cámara Baja y se vieron obligados a formar una coalición con el DUP. Algunos alegan que esto debilitó el poder de negociación del Gobierno, ya que para la ratificación final del pacto será necesario el apoyo del DUP en el Parlamento.

Comienzan las negociaciones — junio de 2017

Las negociaciones del brexit comenzaron oficialmente el 19 de junio de 2017 y el Reino Unido aceptó la propuesta de Michel Barnier, jefe negociador de la UE, de realizar las negociaciones por fases. La primera fase concluyó en diciembre de 2017, con acuerdos en relación con una liquidación financiera de entre 35.000 y 39.000 millones de libras por parte de Reino Unido, una frontera irlandesa suave y los derechos de los ciudadanos británicos y europeos viviendo fuera de sus países.

La segunda fase duró hasta mediados de noviembre de 2018 y se centró en la futura relación entre Reino Unido y la UE. Como parte de esta fase de las negociaciones, se acordó provisionalmente un período de transición de 21 meses, programado para empezar inmediatamente después de la fecha de salida. Esto daría tiempo a los británicos para negociar su futura relación comercial con la Unión.

El Acuerdo de Chequers — julio de 2018

El 12 de julio de 2018 se publicó un libro blanco llamado el Acuerdo de Chequers, el plan para la salida de Reino Unido de la UE más completo y sustancial hasta la fecha. Expuso la relación que el país buscaba establecer con los Veintisiete una vez hubiera salido de la Unión.

Fue aprobado por el gabinete británico, pero rechazado por la Unión Europea. Michel Barnier, el negociador jefe de la UE, defendió que la integridad del mercado único no era negociable y que Reino Unido no podía hacer un “cherry-picking” (es decir, aplicar los aspectos del mercado único según su conveniencia). El mercado único se asienta en cuatro pilares: el libre movimiento de bienes, personas, servicios y capital. El Acuerdo de Chequers solo hacía concesiones al libre movimiento de bienes, lo que propició estas declaraciones de Barnier.

El punto más conflictivo fue el establecimiento de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, que puede hacerse aún más complicado si las dos partes son incapaces de llegar a un acuerdo comercial durante el período de transición. Esto se debe a que la UE no es capaz de aceptar una frontera suave con un país con un régimen aduanero diferente.

El borrador del acuerdo de May y la aprobación del gabinete — noviembre de 2018

Tras más de 18 meses de negociaciones, en noviembre de 2018 Theresa May propuso un borrador a su gabinete, un heredero del fallido Acuerdo de Chequers. Este nuevo pacto suponía un paso más hacia un brexit flexible, según el cual Reino Unido podría, durante un período de transición, poner en marcha sus planes sobre comercio, la frontera irlandesa, los derechos de los ciudadanos británicos y europeos, y otros temas que han creado un acalorado debate durante los últimos meses.

La primera ministra declaró que su gabinete había aceptado el borrador “en conjunto”, tras cerca de cinco horas de negociaciones el 14 de noviembre de 2018. Sin embargo, algunos relatos indican que la decisión no fue unánime, y sugieren que hasta diez ministros fueron críticos con el plan de Theresa May. Varios miembros de su gabinete dimitieron entonces, como el ministro del brexit, Dominic Raab. Muchos otros parlamentarios expresaron sus preocupaciones sobre el acuerdo propuesto.

El 25 de noviembre, una cumbre de líderes europeos aceptó el acuerdo de la primera ministra británica. Tras el anuncio, Jean-Claude Juncker declaró que esta decisión no suponía “un momento de júbilo, sino un momento de profunda tristeza”, debido a la salida de Reino Unido de la UE.

La votación en el Parlamento es aplazada — diciembre de 2018

El 10 de diciembre de 2018, un día antes de la votación del acuerdo sobre el brexit de la primera ministra en la Cámara de los Comunes, Theresa May decidió aplazarla a causa de la importante oposición que encontró en diferentes sectores de la esfera política y los rumores de que el acuerdo sería rechazado por el Parlamento.

La primera ministra prometió volver a Bruselas en busca del apoyo de líderes europeos para renegociar algunos aspectos del acuerdo, con un énfasis sobre la salvaguardia irlandesa y la situación aduanera de Reino Unido.

Voto de confianza a Theresa May — diciembre de 2018

El 12 de diciembre, Theresa May se enfrentó a un voto de confianza impulsado por miembros del Partido Conservador y logró ganarlo, con 200 votos a favor y 117 en contra.

Fracaso del acuerdo de Theresa May — enero de 2019

Tras el aplazamiento de la votación en diciembre de 2018, esta se fijó para el 15 de enero de 2019. El acuerdo de la primera ministra fue un fracaso histórico, tal y como se esperaba desde hacía un mes, con 432 votos en contra frente a 202 a favor. Su acuerdo abarcaba los derechos de los ciudadanos británicos residentes en la UE, y de los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido, la ejecución de un período de transición, un acuerdo de divorcio con un coste de 39.000 millones de libras para el país y un plan de contención para la frontera irlandesa.

Muchos parlamentarios declararon que el borrador de May era un mal acuerdo y que, en conciencia, no podía darle su apoyo. Como consecuencia del estrepitoso fracaso, Jeremy Corbyn inició los procedimientos de una moción de censura al Gobierno, programada para el día 16 de enero de 2019.

Moción de censura al Gobierno — enero de 2019

Theresa May obtuvo una victoria pírrica el 16 de enero de 2019 al sortear la moción de censura con 325 votos en contra de esta y 306 a favor, un margen menor de lo esperado. El Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte fue clave para su triunfo ya que, si diez de sus parlamentarios hubieran roto la disciplina de voto, el Gobierno habría perdido la votación.

El plan b de Theresa May — enero de 2019

Tras el rechazo a su propuesta el 15 de enero de 2019, Theresa May tuvo un plazo de tres días laborables parlamentarios para poner en marcha un plan b. Su propuesta, presentada el 21 de enero de 2019, resultó ser similar a su acuerdo previamente rechazado: solo aplicó algunos cambios menores. Sin embargo, la primera ministra prometió revisar la polémica salvaguardia irlandesa con vistas a conseguir la aprobación de los comunes.

Segunda derrota del acuerdo de May — marzo de 2019

El plan de brexit de Theresa May fue rechazado por segunda vez el 12 de marzo de 2019. Aunque con 391 votos frente a 242 no supuso una derrota tan aplastante como la del 15 de enero, fue un duro golpe a los esfuerzos de la primera ministra.

Los comunes expresan su deseo de evitar un brexit sin acuerdo — marzo de 2019

El 13 de marzo, los comunes rechazaron, por 321 a 278 votos, rechazar una salida sin acuerdo. Este voto no es legalmente vinculante para la UE, pero es una declaración de intenciones del Reino Unido.

Los comunes se muestran a favor de prolongar el artículo 50 — marzo de 2019

El 14 de marzo, los comunes escogieron, por 413 a 202 votos, prolongar el artículo 50. En consecuencia, Theresa May consiguió una extensión por parte de los líderes europeos.

Primera ronda de votaciones indicativas en el Parlamento británico marzo de 2019

El 27 de marzo se celebró una serie de votaciones indicativas para averiguar qué opciones contaban con más apoyo entre los comunes. Ninguna opción se erigió como mayoritaria; no obstante, la opción de celebrar un segundo referéndum fue la que consiguió más apoyos.

El acuerdo de May es rechazado por tercera vez marzo de 2019

La primera ministra se reunió en el comité 1922 con los comunes conservadores y sus ministros el 27 de marzo, el mismo día que se celebraban las votaciones indicativas, y les aseguró que, de salir adelante su acuerdo, daría un paso atrás para que otra persona (probablemente alguien probrexit) liderara las negociaciones con la UE acerca de la futura relación de Reino Unido con la UE durante el periodo de transición. Sin embargo, el 29 de marzo el acuerdo de la primera ministra fue rechazado por tercera vez, con 344 votos frente a 286.

Segunda ronda de votaciones indicativas en el Parlamento — abril de 2019

El 1 de abril se celebró una segunda ronda de votaciones indicativas para identificar las opciones preferidas de entre las más populares del día 27 de marzo. La más popular fue la de un referéndum confirmatorio, con 280 votos a favor. Sin embargo, esto no fue suficiente, ya que otro 292 comunes votaron en contra. Por otro lado, la opción de mantener una unión aduanera con la UE no salió adelante por una diferencia de tres votos.

Las otras dos opciones fueron la de un mercado común 2.0 donde también se mantendría la unión aduanera, que fue descartada por 21 votos, y la propuesta presentada por la común Joanna Cherry de bloquear una salida sin acuerdo revocando el artículo 50. Esta última fue la menos popular de la jornada, con un apoyo de solo 191 parlamentarios y una oposición de 292.

Aprobación de la enmienda de Cooper-Letwin abril de 2019

El 3 de abril, los comunes aprobaron por 313 votos frente a 312 la enmienda de Cooper-Letwin, que perseguía una extensión del artículo 50 para evitar una salida sin acuerdo. Esta votación indicativa resultó ser la primera en conseguir una mayoría parlamentaria, aunque para la UE no es legalmente vinculante.

Theresa May solicita otra extensión del artículo 50 — abril de 2019

Sin ningún avance desde el Parlamento británico y ya cerca del 12 de abril, la fecha de salida establecida, Theresa May le escribió a Donald Tusk el 5 de abril solicitando la posposición de la salida de la UE para el 30 de junio de 2019. La primera ministra aclaró que, en el caso de aprobar un acuerdo antes del 22 de mayo, Reino Unido no concurriría a las elecciones europeas. Sin embargo, al no producirse esta situación, Reino Unido se vio obligado a presentar candidaturas para estas elecciones. Una vez se apruebe algún acuerdo de brexit en el Parlamento británico, los diputados británicos en Europa tendrían que retirarse y su espacio sería ocupado por delegados de los otros 27 estados miembros.

La fecha del brexit se retrasa hasta el 31 de octubre — abril de 2019

Tras una reunión de los líderes europeos el 10 de abril, se acordó retrasar la fecha de salida de Reino Unido hasta el 31 de octubre, retrasando así siete meses la fecha inicial de salida del 29 de marzo. Reino Unido tenía permitido abandonar la UE antes de ese plazo siempre y cuando la Cámara de los Comunes aprobase un plan de brexit pactado.

May confirma una cuarta votación mayo de 2019

El 21 de mayo, la primera ministra confirmó que sometería su acuerdo a una cuarta votación (y última, a ojos de muchos analistas) en la Cámara de los Comunes. Lo hizo a pesar de la fuerte oposición dentro de su propio partido: el comité 1922 y el Grupo de Investigación Europeo alzaron la voz contra el acuerdo y varios comunes conservadores pidieron su dimisión.

Theresa May anuncia su dimisión — mayo de 2019

Sumida en un entorno confuso y adverso, la primera ministra comunicó su dimisión el 7 de junio de 2019, ante lo que muchos califican como un fracaso para sacar adelante el brexit. Se mantuvo como primera ministra en funciones hasta el 23 de julio de 2019, cuando se eligió un nuevo primer ministro del Partido Conservador.

Tras el anuncio, Theresa May se dirigió al Palacio de Buckingham para comunicarle formalmente su dimisión a la Reina y establecer el escenario para la toma de poder de su sucesor.

Boris Johnson se convierte en primer ministro — julio de 2019

Después de una acalorada batalla con multitud de candidatos, Boris Johnson se alzó victorioso con 92.153 votos de los 159.320 totales de las filas conservadoras. El segundo candidato, Jeremy Hunt, consiguió 46.656.

Suspensión del Parlamento — septiembre de 2019

Después de poco más de un mes de su toma de posesión, Boris Johnson anunció que suspendería el Parlamento el día 9 de septiembre para inaugurar formalmente una nueva sesión parlamentaria el 14 del mismo mes con el discurso de la reina. El primer ministro recibió numerosas críticas por suspender el Parlamento tan cerca de la fecha de partida acordada entonces (31 de octubre) y fue acusado de intentar sacar adelante su plan de brexit de una manera abusiva.

Los comunes bloquean la salida sin acuerdo — septiembre de 2019

Los parlamentarios votaron el 9 de septiembre para evitar un brexit duro antes de que se hiciera efectiva la suspensión de la Cámara. El resultado de la votación supuso una importante derrota para Johnson.

El Parlamento se reanuda — septiembre de 2019

La suspensión del Parlamento se recurrió ante el Tribunal Supremo, y el 24 de septiembre los 11 jueves sentenciaron de manera unánime que esta fue ilegal, por lo que los comunes tenían vía libre para reanudar su actividad.

Johnson entrega un nuevo plan a Bruselas — octubre de 2019

A principios de octubre, el primer ministro envió a la UE un plan que algunos tildan de desesperado para intentar alcanzar un acuerdo respecto a la frontera irlandesa. Su plan consistía en que Irlanda del Norte permaneciera en la unión aduanera comunitaria con respecto a bienes industriales y agrícolas. Este convenio tendría que ser aprobado por la asamblea de Irlanda del Norte para un periodo de transición y, después, cada cuatro años.

No obstante, Irlanda del Norte no pertenecería a la unión aduanera europea en lo concerniente a todas las demás industrias, y el resto del país no formaría parte en absoluto. En teoría, esto evitaría largos retrasos en los controles de la frontera de la isla de Irlanda. Este plan fue recibido con recelo en Europa, pero los líderes de la UE reconocieron las concesiones del Gobierno británico.

Después de haber enviado su nuevo acuerdo de brexit, Johnson aplazó la sesión parlamentaria el 8 de octubre para que el Gobierno tuviese tiempo de preparar el discurso de la reina al comienzo de la nueva sesión parlamentaria el 14 de octubre. Concluyó así la sesión parlamentaria más larga de la historia de Reino Unido, con 839 días.

Boris Johnson llega a un acuerdo con la UE — octubre de 2019

El primer ministro británico y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pactaron un acuerdo el 17 de octubre en el que se eliminaba la frontera irlandesa, uno de los puntos más polémicos de las antiguas versiones del acuerdo.

Irlanda del Norte se mantendría dentro del territorio aduanero de Reino Unido y, a la vez, se designaría como punto de entrada a la unión aduanera de la UE. Bajo este acuerdo, Reino Unido no aplicaría tarifas a los productos que entrasen a Irlanda del Norte, siempre y cuando no tengan como destino la República de Irlanda.

Este pacto se revisaría y votaría cada cuatro años en Stormont, el Parlamento norirlandés, para decidir si continúa en pie mediante mayoría simple.

Los comunes aceptan que el proyecto de ley se debata en segunda lectura — octubre de 2019

Los comunes dieron el sí a debatir y votar el acuerdo propuesto por Boris Johnson. Sin embargo, determinaron que una agenda con el 31 de octubre como fecha de salida no otorgaba tiempo suficiente para analizar el documento y proponer enmiendas en caso de que fuera necesario.

Como resultado, Johnson pausó el proceso legislativo de su acuerdo de salida, lo que incrementó la especulación acerca de si convocaría elecciones anticipadas.

La UE concede una prórroga a la fecha de salida — octubre de 2019

El 28 de octubre, los líderes europeos concedieron a Boris Johnson una prórroga de tres meses a la fecha límite del 31 de octubre. Esto fija la fecha oficial de partida el 31 de enero de 2020, aunque Reino Unido cuenta con la posibilidad de abandonar la UE antes, siempre que los políticos británicos y europeos pacten unos términos de salida y se aprueben en el Parlamento británico.

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