Las bolsas europeas arrancan la jornada con signo positivo, respaldadas por un retroceso del petróleo después de que Washington dejara caer que podría intervenir directamente en el mercado de futuros para contener la escalada de precios.
Washington ha concedido a India una exención provisional para seguir importando crudo ruso mientras la ofensiva EEUU–Israel contra Irán gana intensidad y Teherán mantiene su respuesta con misiles y drones.
En Europa, la agenda macro concentra tres citas: los pedidos a fábrica alemanes de enero, la segunda estimación del PIB de la eurozona del cuarto trimestre y, por encima de todo, el informe de empleo americano de febrero a las 14:30. Los futuros del Euro Stoxx 50 y el DAX cotizan en verde antes de la apertura.
A las 08:00 se publican los pedidos a fábrica de enero en Alemania. El consenso anticipa una caída del 4,3% mensual, lo que no sorprende: el dato de diciembre fue una anomalía al alza del 7,8%, el mayor avance en dos años, hinchado por contratos extraordinarios en defensa y metalurgia. La base comparativa es, por tanto, muy difícil de superar.
El contexto matiza el pesimismo: el PMI manufacturero alemán cerró febrero en 50,9, por encima del umbral de expansión por primera vez desde 2022. La industria alemana emite señales de estabilización, aunque el ritmo sigue siendo dependiente del gasto público interno y no de una demanda privada robusta.
Mi análisis: Si el dato supera el -4,3% previsto, el mercado interpretará que la base industrial alemana aguanta más allá de los pedidos puntuales de diciembre. El DAX reaccionaría positivamente, especialmente los valores industriales y cíclicos ligados al ciclo europeo. Si el número llega peor de lo esperado, la narrativa de recuperación alemana recibe otro golpe y las cíclicas sufrirán presión vendedora. Dicho esto, un solo dato no construye ni destruye una tendencia: necesitamos al menos dos o tres lecturas consecutivas en la misma dirección para hablar de suelo consolidado.
A las 11:00, Eurostat publica la segunda estimación del PIB de la eurozona para el cuarto trimestre de 2025. El mercado espera un avance del 0,3% trimestral y el 1,3% interanual, cifras que ya adelantó la estimación preliminar hace semanas. No es un dato que vaya a mover mercados por sí solo, pero sí alimenta o deteriora el relato que los gestores construyen sobre el ciclo europeo.
La realidad del bloque es asimétrica: España y Polonia tiran del carro con crecimientos sólidos, mientras Alemania y Francia siguen sin encontrar tracción. Un 0,3% trimestral es la diferencia entre avanzar y quedarse quieto, no una señal de dinamismo real.
Mi análisis: Una sorpresa al alza reforzaría a los bancos y las cíclicas europeas, y quitaría al BCE un argumento para acelerar los recortes de tipos. Una decepción volvería a abrir el debate sobre si Frankfurt debería moverse más deprisa. En cualquier caso, este dato quedará eclipsado esta tarde por el NFP americano, que es el verdadero catalizador de la jornada.
A las 14:30 llega el dato que importa. El consenso sitúa las nóminas no agrícolas de febrero en +59.000 empleos, contra los +130.000 de enero, y la tasa de paro sin cambios en el 4,3%. Hay un factor distorsionador que el mercado ya descuenta: una huelga en Kaiser Permanente afectó a unos 31.000 trabajadores durante la semana de referencia del BLS, lo que deprimirá artificialmente el número final. Bank of America, con eso en mente, apunta a solo +35.000.
La Fed no se moverá en su próxima reunión pase lo que pase: la herramienta FedWatch del CME asigna un 98% de probabilidad a que los tipos se queden donde están. Lo que está en juego hoy es lo que viene después.
Mi análisis: Tres escenarios, tres lecturas distintas. Si el dato cae en el rango +50.000/+70.000, el mercado lo digiere sin drama: empleo que se enfría, pero sin señales de rotura. Las bolsas aguantan. Si el número llega por debajo de +20.000 sin que la huelga lo explique del todo, el primer impulso sería de euforia en bonos, pero el relato giría rápido hacia miedo a recesión y las bolsas caerían. Si el dato supera los +120.000, el dólar sube, los bonos largos también, y tecnología y crecimiento encajan el golpe porque la Fed no tiene ninguna razón para moverse. El escenario más destructivo no es el débil, sino el muy débil sin justificación técnica evidente: eso cambia el diagnóstico de fondo sobre el mercado laboral americano de un plumazo.
El petróleo avanzó cerca de un 7% en la semana pasada como consecuencia directa de la escalada bélica en Oriente Medio, forzando al mercado a revisar sus previsiones sobre inflación y tipos. El S&P 500 acumula pérdidas semanales y en algún momento perdió su media móvil de 100 sesiones, una referencia técnica que los grandes fondos cuantitativos no pasan por alto. Las expectativas de primer recorte de la Fed se han desplazado de julio a septiembre.
Mi análisis: El problema real del S&P 500 no es el conflicto armado en sí, sino el efecto que tiene sobre el calendario de la Fed. Con el petróleo alto, la inflación no baja lo suficiente y los tipos tampoco. Eso castiga con especial dureza a tecnología y empresas de pequeña capitalización, los dos grupos más sensibles al precio del dinero. El índice no encontrará una dirección estable mientras el crudo no se asiente. El umbral a seguir: 100 dólares por barril de Brent. Si lo supera con convicción, el mercado abre una nueva fase de corrección.
El DAX cedió más de un 3% en la semana y marcó mínimos no vistos desde diciembre de 2025. El STOXX 600 registró su mayor caída diaria en varios meses. El detonante es el mismo que en el resto de mercados, pero el impacto en Alemania es mayor: el país es el más dependiente del bloque europeo de los flujos energéticos que transitan por la zona de conflicto, y el encarecimiento del gas amenaza directamente los márgenes de su industria.
Mi análisis: El DAX es la combinación perfecta de lo que el mercado no quiere en este entorno: industria pesada, exportadoras y automoción. Tres sectores que se comprimen cuando la energía sube y la demanda exterior flojea al mismo tiempo. Si el conflicto se extiende y el gas europeo reproduce la trayectoria de 2022, el índice tiene recorrido bajista adicional. La clave adicional está en el BCE: la inflación de la eurozona repuntó en febrero hasta el 1,9% de forma inesperada, lo que puede complicar el ritmo de bajadas de tipos en un momento en que la economía alemana necesita apoyo monetario.
El Nikkei encadena una semana de pérdidas severas, con una caída superior al 3,6% en una sola sesión. El Banco de Japón alertó formalmente de que el conflicto en Oriente Medio puede deteriorar de forma material las perspectivas económicas del país. La razón es estructural: Japón importa prácticamente todo su petróleo, y una parte significativa de ese suministro transita por el Estrecho de Ormuz. El BOJ tenía previsto subir tipos en marzo, pero hacerlo con el crudo disparado y el crecimiento bajo presión es un riesgo que no está dispuesto a asumir sin más visibilidad.
Mi análisis: El Nikkei sufre una combinación que no tiene solución fácil: yen bajo más petróleo caro se traduce en inflación importada, no en crecimiento exportador. Las empresas japonesas que históricamente se benefician de un yen depreciado no pueden compensar el impacto en costes energéticos. Además, la incorporación de Kioxia al índice en abril añade exposición a semiconductores justo cuando el apetito global por el riesgo tecnológico está en niveles mínimos. El Nikkei seguirá siendo el índice más volátil de los grandes mercados desarrollados hasta que el BOJ defina su hoja de ruta y el petróleo encuentre un rango.
Solaria se desplomó casi un 11% el 3 de marzo, cerrando en 18,88 euros con un volumen de negociación muy por encima de su media habitual. El rebote posterior llegó de la mano de Bank of America, que mantuvo su recomendación de compra y elevó el precio objetivo desde 22 hasta 23 euros, lo que deja un potencial del 15% desde los niveles actuales. El banco apoya la subida en el despliegue de 1 GW de nueva capacidad solar en los últimos cien días y en la firma de un segundo contrato con un operador de centros de datos, aunque reconoce que el precio por MW implícito en las últimas desinversiones de activos queda por debajo de su referencia inicial.
Mi análisis: El movimiento es una recuperación técnica impulsada por un análisis positivo, no por un cambio en los fundamentos del negocio. Solaria es un valor de crecimiento que el mercado castiga con más fuerza que a sus comparables en momentos de aversión al riesgo, precisamente porque sus flujos de caja están más en el futuro que en el presente. El recorrido existe, pero la volatilidad también. Quien compre ahora tiene que asumir que el mercado puede volver a presionarla antes de que el precio objetivo se materialice. El dato que hay que vigilar: si las próximas ventas de activos defienden márgenes por encima de 0,7 millones de euros por MW. Sin eso, los 23 euros son un techo teórico, no un destino realista.
Cyrus de Weck, fundador del fondo GIP, compareció durante cuatro horas ante el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional, investigado por presunta manipulación de mercado tras el informe bajista publicado en enero de 2024, que hundió la acción de Grifols un 25% en una sola sesión. En su declaración, De Weck afirmó que Grifols consolidó en sus estados financieros las cuentas de dos sociedades en las que ya no tenía participación efectiva, y que PwC respaldó la metodología aplicada, pero no la valoración resultante. La CNMV sostiene en sus conclusiones que los investigados habrían vulnerado el artículo 15 del Reglamento Europeo sobre abuso de mercado, con una posición corta del 0,57% del capital de Grifols que generó un beneficio superior a 16 millones de euros al cerrarse.
Mi análisis: El caso tiene dos frentes activos que avanzan en paralelo: Gotham y GIP atacan la contabilidad de Grifols como defensa, mientras la fiscalía les acusa de haber coordinado una operación para mover el precio. Que el foco judicial recaiga hoy sobre los investigadores da cierto oxígeno a la cotización. Pero el riesgo de fondo de Grifols no ha cambiado: deuda elevada, imagen dañada y frente legal que seguirá generando titulares durante meses. Para un inversor de medio plazo, cada declaración en la Audiencia es un foco de volatilidad imprevisible. No es una posición de convicción; es una posición que exige gestión activa del riesgo.
El Brent superó los 84 dólares por barril con una subida superior al 3% en la sesión del martes, empujado por los ataques de EEUU e Israel sobre instalaciones iraníes y las restricciones al tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz. Repsol fue prácticamente el único valor del Ibex en verde esa jornada, con una revalorización superior al 7%, mientras el índice en su conjunto cedía cerca de un 3%. Si el bloqueo del estrecho se extiende en el tiempo, varios analistas sitúan el Brent camino de los 100 dólares, con el consiguiente impacto inflacionista global.
Mi análisis: Repsol es el vehículo más directo dentro del Ibex para capturar el shock energético en curso. Cuando el crudo sube con esta velocidad, las petroleras integradas como Repsol mejoran al mismo tiempo sus márgenes de producción y sus márgenes de refino, un doble efecto que el mercado premia de inmediato. El problema es que esa prima es geopolítica, no estructural: en el momento en que el conflicto muestre señales creíbles de desescalada, el crudo retrocede y Repsol descuenta esa mejora con la misma rapidez con que la subió. Entrar ahora es una apuesta táctica sobre cuánto durará la tensión en Ormuz, no una decisión de inversión basada en los fundamentos de largo plazo de la compañía.
ASML lleva más de una década siendo la única empresa del mundo capaz de fabricar máquinas de litografía EUV, la tecnología que permite grabar los transistores más pequeños del planeta. Eso ya no es suficiente para lo que viene. La compañía trabaja ahora en equipos especializados en unir y conectar múltiples chips dentro de un mismo paquete, una técnica crítica para fabricar los procesadores más potentes de inteligencia artificial y la memoria de última generación. El proyecto lo lidera su nuevo director de tecnología, Marco Pieters, con un horizonte de diez a quince años.
El mercado de empaquetado avanzado mueve hoy entre 42.000 y 51.000 millones de dólares y podría alcanzar los 70.000–90.000 millones en 2034, un espacio de crecimiento que la valoración actual de ASML todavía no recoge en su totalidad.
Mi análisis: A largo plazo, la noticia es positiva: ASML deja de depender de un único producto y se introduce en otra parte de la cadena de valor donde la IA genera demanda creciente. El riesgo está en el tiempo: buena parte del desarrollo sigue en laboratorio y la certificación de nuevos equipos por parte de los grandes fabricantes de chips es un proceso que puede alargarse varios años. Para el inversor, este es un catalizador de 2028 en adelante, no de los próximos trimestres. Con la acción cotizando cerca de 40 veces beneficios futuros, el margen de error es estrecho si el ciclo EUV flojea antes de que el nuevo negocio aporte caja real.
Roche ha presentado los resultados del ensayo de fase II ZUPREME-1 con petrelintide, su análogo de amilina desarrollado junto a Zealand Pharma, y los datos son relevantes. Los pacientes tratados perdieron hasta un 10,7% de su peso en 42 semanas, frente al 1,7% del grupo placebo. El dato que distingue a este fármaco no es solo la eficacia: el 98% de los participantes en el brazo de mayor dosis alcanzó la dosis de mantenimiento prevista, y en ese mismo grupo no se registró ningún caso de vómitos ni abandono por problemas digestivos.
Eso es significativo porque en el mercado de antiobesidad, los GLP-1 como semaglutida tienen una limitación real de adherencia vinculada a sus efectos gastrointestinales. Una tolerancia mejor puede traducirse en tasas de continuación más altas, que es donde se gana cuota de mercado a largo plazo. Además, Roche ya está en fase III con CT-388, otro activo propio que logró una pérdida de peso ajustada del 22,5% a 48 semanas, lo que convierte a la farmacéutica suiza en uno de los pocos jugadores con dos activos avanzados en este segmento.
Mi análisis: Esta noticia cambia el estatus de Roche en el mercado de obesidad: deja de ser observador para convertirse en competidor con argumentos reales. La combinación de dos activos con perfiles diferenciados es la estrategia correcta. El límite es el habitual en pharma: aún queda fase III, revisión regulatoria y un calendario de aprobación que puede extenderse años. Positivo para la acción a medio plazo, pero sin sobrerreaccionar al dato de hoy.
Shell y el Ministerio de Energía de Kazajistán han firmado un acuerdo de exploración sobre el bloque Zhanaturmys, en el oeste del país, que incluye sísmica 3D, análisis de datos y evaluación técnica hasta 2032. El bloque tiene una superficie de 1.377 kilómetros cuadrados y se sitúa en una de las cuencas con mayor potencial hidrocarburífero de Asia Central.
El contexto legal es complejo. Kazajistán mantiene varios arbitrajes internacionales con las grandes petroleras por reclamaciones que superan los 166.000 millones de dólares, principalmente relacionadas con pérdidas operativas en el campo Kashagan. El propio CEO de Shell, Wael Sawan, reconoció públicamente que la compañía mantiene una postura cautelosa respecto a nuevas inversiones en el país mientras esos litigios no tengan resolución.
Mi análisis: La firma indica que Shell no quiere perder posición en Kazajistán a pesar del riesgo legal, lo que tiene lógica desde el punto de vista geopolítico y de reservas a largo plazo. Para el accionista de corto plazo, esto es exploración pura: sin producción garantizada, con un entorno regulatorio incierto y retorno a años vista. El consenso de analistas mantiene recomendación de compra en Shell con precio objetivo de 81,10 dólares, pero ese precio refleja el valor del conjunto del negocio, no este contrato en particular. La noticia no mueve la acción hoy; confirma que Shell sigue apostando por posiciones de largo plazo donde otros se retiran.
Marvell cerró su cuarto trimestre fiscal 2026 con ingresos de 2.219 millones de dólares, un 7% más que el trimestre anterior, pero lo que encendió el after-hours fue la guía para el ejercicio 2027: la compañía proyecta superar los 10.900 millones de dólares, con aceleración trimestre a trimestre, y apunta a ingresos cercanos a los 15.000 millones en 2028. Los centros de datos representan ya el 74% de la facturación total, y el negocio de chips a medida para grandes operadores de nube —que no existía hace tres años— generó 1.500 millones en el ejercicio y podría duplicarse en 2028.
Mi análisis: Los números son sólidos, pero la acción llegó a los resultados con un castigo acumulado del 10% en el año. El rebote en el after-hours es alivio, no euforia. El riesgo de ejecución es real: Marvell opera en el mismo segmento donde Broadcom domina, y cualquier señal de que los márgenes no-GAAP caen por debajo del 59% o de que la guía de 2028 se cuestiona dispararía una corrección tan brusca como el propio rebote. La tesis alcista tiene recorrido si la visibilidad de pedidos se mantiene; es frágil si no.
El CEO Hock Tan no presentó un objetivo aspiracional sino una cartera de pedidos. La compañía tiene visibilidad para superar los 100.000 millones de dólares en ingresos procedentes únicamente de chips de IA en 2027, con la cadena de suministro ya comprometida para lograrlo. Clientes como Anthropic y Google han reservado conjuntamente cerca de 9 gigavatios de capacidad de cómputo. Los resultados del trimestre refuerzan ese relato: 19.300 millones de ingresos con un crecimiento del 29% interanual, y una guía para el segundo trimestre de 22.000 millones, muy por encima de los 20.560 millones que anticipaba el consenso.
Mi análisis: Hasta ahora el debate era si el gasto en infraestructura de IA era real y sostenible. Broadcom acaba de responder con contratos firmados. JPMorgan elevó su precio objetivo a 500 dólares y Goldman Sachs a 480, ambos con recomendación de compra. El único riesgo estructural es que el crecimiento de 2027 sea tan explosivo que el mercado empiece a descontar una saturación en 2028 antes de que ocurra. Por ahora, la visibilidad de pedidos es el argumento más potente que puede mostrar un fabricante de semiconductores. AVGO es el ganador de la carrera de IA con menor exposición regulatoria que Nvidia y con una base de clientes que sigue creciendo.
En el segundo trimestre fiscal 2026, Costco facturó 68.240 millones de dólares, un 9,1% más que en el mismo período del año anterior. El beneficio neto alcanzó los 2.040 millones y el beneficio por acción llegó a 4,58 dólares, superando los 4,55 que esperaba el consenso. Las cuotas de membresía —el verdadero motor del modelo de negocio— sumaron 1.360 millones, un 14% más que hace doce meses.
El ángulo que añade interés hoy es legal: tras la sentencia del Tribunal Supremo que anuló los aranceles de emergencia de Trump, Costco se comprometió públicamente a trasladar a sus socios cualquier devolución que reciba en forma de precios más bajos. El problema es que el alto tribunal no estableció ningún mecanismo concreto de reembolso, dejando el proceso y el calendario completamente abiertos.
Mi análisis: Costco no necesita el reembolso para justificar el precio de su acción. El negocio crece con independencia del ruido arancelario. Si los reembolsos acaban materializándose —y Costco presentó su reclamación antes de la sentencia— serían un catalizador adicional de imagen y margen que el mercado no ha descontado todavía. El riesgo es que el proceso se alargue años en los tribunales y se convierta en titular sin sustancia. Con una revalorización del 17,4% en lo que va de año, COST funciona como activo defensivo en un entorno macro incierto, y esa condición ya es por sí sola una razón para tenerlo en cartera.
Los ETF spot de bitcoin en EEUU encadenaron dos sesiones consecutivas de entradas netas esta semana, acumulando más de 680 millones de dólares entre el 4 y el 5 de marzo. En una de esas jornadas, los doce fondos cotizados de bitcoin registraron entradas simultáneas sin que ninguno anotara salidas, una señal que los analistas interpretan como acumulación sostenida por parte de grandes gestores. Mientras tanto, la principal ley regulatoria del sector en EEUU sigue bloqueada por el choque de intereses entre la banca tradicional y el sector cripto en torno a los productos con rentabilidad.
Mi análisis: El flujo de los ETF se ha convertido en el indicador más relevante para bitcoin, por encima del propio movimiento de precio. Cuando los fondos acumulan de forma coordinada y los exchanges no vacían posiciones, el capital que entra es paciente, no especulativo. Si la regulación acaba desbloqueándose y la demanda institucional continúa absorbiendo la oferta post-halving, la base estructural alcista se consolida. El riesgo inmediato es macroeconómico: un episodio brusco de aversión al riesgo puede revertir esos flujos de un día para otro.
A 5 de marzo operan en EEUU siete ETF spot de XRP con un patrimonio conjunto cercano a 1.000 millones de dólares y más de 810 millones de tokens bloqueados en custodia. Las entradas acumuladas desde el lanzamiento de estos productos rondan los 1.240 millones de dólares, pero el precio de XRP no recoge esa demanda con la misma intensidad que experimentó bitcoin en su momento.
Mi análisis: El problema no es falta de interés institucional. Es mecánica de mercado. Cuando los participantes autorizados crean nuevas participaciones de ETF, cubren su posición vendiendo futuros en el CME, lo que inmoviliza XRP en el fondo sin generar presión compradora real en el mercado al contado. Mientras el patrimonio total no supere los 3.000 millones —el nivel que varios analistas identifican como punto de inflexión—, el precio seguirá sin reflejar la entrada de capital de forma limpia. Estrategia: posición de acumulación gradual, no apuesta de momentum.
La ADI Foundation y Chainlink han formalizado una alianza que designa a Chainlink como proveedor oficial de oráculos e infraestructura cross-chain para ADI Chain, la primera blockchain institucional Layer 2 de la región MENA, centrada en stablecoins y activos tokenizados. El acuerdo incluye soporte técnico para la DDSC, una stablecoin denominada en dírhams con licencia del Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos, impulsada por IHC y First Abu Dhabi Bank.
Mi análisis: Este tipo de acuerdos es lo que más peso tiene para valorar LINK a largo plazo, precisamente porque no es marketing sino infraestructura con clientes reales. El ecosistema en el que Chainlink entra ya incluye a Mastercard, BlackRock y Franklin Templeton. Chainlink opera aquí como capa de datos y puente entre cadenas en un entorno con supervisión regulatoria efectiva, no en un proyecto especulativo. Cada acuerdo de este tipo extiende la red de dependencias institucionales sobre el protocolo y reduce la correlación del activo con el ciclo especulativo general del mercado cripto. De los tres activos del día, LINK tiene el catalizador más tangible y verificable.
El tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz, por donde fluye aproximadamente el 20% del suministro mundial de crudo, ha caído a niveles mínimos desde el inicio del conflicto. El Brent cotiza por encima de los 82 dólares el barril y encadena cinco sesiones al alza. Washington está estudiando intervenir directamente en el mercado de futuros para amortiguar los picos de precio y ha concedido exenciones puntuales para la compra de crudo ruso, aliviando parcialmente la tensión de oferta en el corto plazo.
Mi análisis: Esto no es especulación sobre un riesgo posible, es una interrupción real del suministro físico. Goldman Sachs advierte que si el Estrecho sigue restringido durante cinco semanas, el Brent puede alcanzar los 100 dólares. Para el inversor, el escenario de mayor probabilidad a corto plazo es crudo elevado con volatilidad extrema en ambas direcciones. Las petroleras integradas —Exxon, Shell, TotalEnergies— capturan el beneficio directo. Los sectores más expuestos al riesgo son aerolíneas, químicas y transporte: si el petróleo se mantiene por encima de 85–90 dólares durante varias semanas, el impacto se traslada a la economía real y vuelve a bloquear cualquier movimiento de tipos a la baja.
El oro acumula una revalorización de aproximadamente el 22% desde enero, impulsada antes del conflicto por las compras de bancos centrales, el deterioro de divisas y las presiones inflacionistas latentes. El metal cotiza en torno a los 5.166 dólares por onza y sigue recibiendo flujos de refugio mientras el dólar da un respiro. La semana ha sido de alta volatilidad en ambos sentidos: caídas del 4% cuando el dólar se dispara y recuperaciones del 1,5–2% cuando cede.
Mi análisis: El oro manda un mensaje doble que hay que leer con precisión. Es refugio ante la incertidumbre geopolítica, sí. Pero el repunte del crudo y del gas reaviva las expectativas de inflación persistente, lo que retrasa los recortes de tipos de la Fed, y eso limita el potencial alcista del metal a corto plazo porque el oro no genera rentabilidad mientras los tipos reales sigan positivos. El escenario más favorable para el oro es un conflicto largo con dólar estable o a la baja. Si aparecen señales creíbles de negociación, la corrección puede ser brusca y rápida. Quien compre ahora asume volatilidad alta con recorrido condicionado a la duración del conflicto.
Perú ha suspendido sus exportaciones de gas natural tras una rotura en el gasoducto de Camisea, en la región de Cusco. El sistema opera al 10% de su capacidad nominal. La avería ha paralizado también la planta de GLP de Pluspetrol en Pisco, que cubre aproximadamente el 70% del consumo doméstico nacional de ese combustible. El Ministerio de Energía ha declarado emergencia de 14 días con prioridad al suministro residencial y los servicios esenciales.
Mi análisis: El impacto directo sobre el mercado global de gas es acotado porque Perú no es un exportador de referencia. Pero el momento importa: el GNL en Europa ya cotiza por encima de 60 euros por MWh esta semana como consecuencia del conflicto en Oriente Medio, y cualquier reducción adicional de oferta disponible tiene más efecto del habitual en ese contexto. Para el inversor en utilities europeas o industriales con exposición al gas, esto es un factor secundario que acumula presión, no el riesgo central. El daño principal es interno para Perú: generación eléctrica, industria y consumo doméstico. Si la reparación supera el plazo de emergencia declarado, el coste económico para el país se multiplica.
El conflicto en Oriente Medio ha vuelto a demostrar que en momentos de tensión global el dólar sigue siendo el activo refugio dominante. El euro acumula más de un 2% de depreciación frente al billete verde desde el inicio de los ataques, y la presión no cede. Europa sufre un doble castigo: la factura energética sube por el encarecimiento del crudo y el gas, mientras los inversores cuestionan si el relato de renacimiento industrial europeo tiene base suficiente para mantenerse. La Fed no tiene incentivos para recortar tipos mientras la energía siga alimentando inflación. El BCE, por su parte, se mueve en un terreno complicado: actuar sobre tipos con inflación en alza arriesga más desequilibrio; esperar frena un crecimiento que ya es frágil.
Mi análisis: Mientras Ormuz siga cerrado o en riesgo real de estarlo, el diferencial de tipos entre Fed y BCE seguirá penalizando al euro. El par tiene recorrido bajista hacia la zona 1,15–1,16. Solo una desescalada convincente del conflicto o un dato de nóminas americano muy débil esta tarde podrían frenar esa dirección.
El yen ha fallado en su papel histórico de moneda refugio desde que comenzó el conflicto. Desde los primeros ataques, ha perdido casi un 1% frente al dólar, porque la economía japonesa depende de las importaciones de petróleo y el encarecimiento del crudo actúa directamente como un impuesto sobre el país. A eso se añade la parálisis estratégica del Banco de Japón, cuya subida de tipos prevista para marzo queda ahora en el aire ante la incertidumbre sobre el crecimiento.
El cruce está comprimido entre dos presiones opuestas: el dólar fuerte por geopolítica e inflación, y un yen que no puede ejercer de refugio precisamente porque el origen del shock lo perjudica de forma directa.
Mi análisis: El USD/JPY tiene sesgo alcista a corto plazo. Un dato de nóminas americano sólido esta tarde prolongaría el avance del dólar y reforzaría la corrección de precios en marcha. La resistencia relevante está en la zona 158–159. El único riesgo bajista real para el dólar en este cruce es una intervención verbal o efectiva del Banco de Japón, o datos americanos muy por debajo de lo esperado.
La libra afronta el peor escenario posible: presión externa por el dólar fuerte más fragilidad interna propia. El encarecimiento de la energía derivado del bloqueo del Estrecho de Ormuz añade presión inflacionista sobre una economía donde la inflación ya se situaba en el 3% interanual en enero, por encima del objetivo del Banco de Inglaterra. Pero el crecimiento no acompaña: el PIB del cuarto trimestre avanzó solo un 0,1% trimestral, lo que deja al Banco de Inglaterra sin margen para subir tipos sin dañar la economía ni para bajarlos sin agravar la inflación.
Mi análisis: El GBP/USD es el par más vulnerable del trío analizado hoy. Pierde por el dólar fuerte y además carga con una situación doméstica que recuerda a la estanflación. El soporte clave está en 1,3253, el mínimo reciente de tres meses. Una ruptura de ese nivel abre camino directo hacia 1,31. Para que la libra se estabilice o recupere necesita o que el conflicto de Oriente Medio se enfríe de forma visible, o que el Banco de Inglaterra adopte un tono más restrictivo del que el mercado descuenta actualmente.
Invertir en opciones barrera sobre índices, divisas, materias primas o acciones ofrece varias ventajas frente a la compra directa de futuros u otros derivados tradicionales. Primero, permiten operar con una exposición reducida gracias al apalancamiento, sin necesidad de inmovilizar grandes cantidades de capital. Segundo, el riesgo está controlado de antemano: el inversor conoce el nivel de barrera que, si se alcanza, cierra automáticamente la posición. Además, con las barreras de IG no se pagan comisiones de compra o venta, a diferencia de las acciones al contado o los futuros, lo que reduce los costes de operativa. Frente a otros derivados, las barreras ofrecen mayor transparencia en el riesgo y la inversión inicial. Son un producto flexible y eficiente para gestionar posiciones.
Para comenzar a operar es muy importante elegir un bróker seguro y confiable. Los brókers en línea permiten invertir sin necesidad de un intermediario físico y proporcionan inmediatez y comodidad al realizar las inversiones desde el móvil o el ordenador.
Tener una cuenta con un bróker online implica que puedes operar en una gran variedad de mercados. Trading u operar significa hacer predicciones sobre los precios de un activo sin ser dueño de este.
Para comenzar a operar puedes seguir los siguientes pasos:
Las opciones son instrumentos financieros complejos. El trading de estos instrumentos financieros está asociado a un riesgo elevado.
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