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En la apertura europea se ve el mercado “partido”: EuroStoxx, DAX, IBEX 35 y CAC 40 se mueven sin una dirección común. El foco vuelve a la inteligencia artificial, pero con una diferencia importante: ya no vale cualquier relato. Los resultados de Nvidia han sido fuertes, sí, pero el precio no ha reaccionado con el entusiasmo de otras veces. Eso es una pista: el mercado empieza a exigir más.
A esa exigencia se suma el ruido de aranceles y, sobre todo, el riesgo geopolítico: el frente Estados Unidos–Irán. Aquí está el “interruptor” del día. Si se calienta, cambia el tono del mercado en minutos.
Sergio Ávila pone el radar en tres publicaciones. En la eurozona, la M3 y el crédito privado sirven como termómetro de liquidez. Si salen fuertes, pueden empujar rentabilidades de deuda y cambiar apuestas sobre tipos. A las 11:00, el sentimiento económico de la eurozona es la otra pieza: por encima de lo esperado suele dar aire a cíclicas; por debajo, reabre el relato de “Europa se enfría”.
En EE. UU., las peticiones semanales de desempleo son el golpe rápido al mercado: si suben más de lo previsto, el mercado tiende a pensar en una Fed menos dura; si sorprenden a la baja, vuelve el miedo a tipos altos más tiempo, y ahí la tecnología lo nota.
El sistema de amplitud de Ávila marca 31/100: riesgo bajo, semáforo verde. Traducción práctica: se puede añadir exposición. Pero él mete un matiz que vale oro: Irán puede cambiarlo todo. Un escenario de escalada elevaría el riesgo a una zona claramente más exigente (y eso se traduce en más volatilidad, más petróleo y menos apetito por riesgo).
En España, Telefónica destaca por la venta de su participación en BBVA, que aporta caja y abre la conversación de siempre: deuda, dividendos y foco en negocios donde compite (fibra, 5G, cloud). En BBVA, el mercado mira niveles técnicos y el posible goteo de ventas.
AENA llega con cifras de pasajeros e ingresos, pero con lectura técnica más prudente si no recupera ciertas medias. Iberdrola vuelve a jugar la carta de “valor fuerte”: resultados, redes y un gráfico que sigue mandando respeto mientras mantenga estructura.
En Europa, aparecen nombres como HSBC, AXA y Engie, con mensajes de guía, dividendos y recompras que suelen gustar al mercado cuando el entorno acompaña. En EE. UU., el contraste lo pone la vivienda: Home Depot y Lowe’s reflejan un consumidor que aplaza reformas grandes con hipotecas altas. Y ojo con First Solar, que se mueve como ejemplo de “decepción de guía” con castigo rápido.
En metales, oro y plata se mueven con lógica de refugio y con un mercado pendiente del titular geopolítico. Ávila insiste en no precipitar entradas si el precio está encajonado. En energía, el Brent está atrapado: el catalizador real sería un giro en Oriente Medio. Sin eso, más rango que tendencia.
En criptos, Bitcoin rebota, pero Ávila no compra el rebote sin confirmación: mientras no rompa niveles clave, lo trata como consolidación dentro de un sesgo bajista. Ethereum y Solana siguen el mismo guion: rebotes que necesitan ruptura para dejar de ser “solo un descanso”.
La guinda es la volatilidad: el VIX baja con menos coberturas tras Nvidia, pero el mercado no está “blindado”. Simplemente está esperando.
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