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Las opciones son instrumentos financieros complejos. El trading de estos instrumentos está asociado a un riesgo elevado de perder dinero rápidamente. Las opciones son instrumentos financieros complejos. El trading de estos instrumentos está asociado a un riesgo elevado de perder dinero rápidamente.

OPCIONES VANILLA

Opciones vanilla vs CFD: diferencias clave y por qué deberías plantearte el cambio

Descubre por qué las opciones vanilla pueden ayudarte a pasar de una exposición lineal a una operativa más estructurada

Written by

Sergio Ávila

Sergio Ávila

Analista Senior de IG España

Fecha de publicación

Opciones vanilla vs CFD: diferencias clave y por qué deberías plantearte el cambio

Si ya inviertes en CFD, probablemente no necesitas otra explicación básica sobre qué significa ir largo, ir corto o utilizar apalancamiento. Ya sabes que estos productos permiten exponerte al movimiento de un mercado sin comprar el activo subyacente. La cuestión importante es otra: ¿siguen siendo los CFD la forma más eficiente de expresar tus ideas de mercado?

Como inversor experimentado y analista bursátil, cada vez doy más importancia a una idea muy simple: antes de pensar cuánto puedo ganar, quiero saber cuánto puedo perder si mi escenario falla. Y ahí es donde la comparación opciones vanilla vs CFD se vuelve especialmente interesante.

Los CFD son directos. Te dan una exposición lineal al precio. Si el mercado se mueve a tu favor, ganas; si se mueve en tu contra, pierdes según el tamaño de la posición, el apalancamiento y la gestión del margen. Las opciones vanilla, en cambio, te obligan a pensar de otra manera: prima, precio de ejercicio, vencimiento, volatilidad y escenario.

Esa diferencia no es menor. Para quien ya opera con derivados, pasar de CFD a opciones vanilla no es empezar de cero. Es dar un paso hacia una forma de operar más estructurada.

Qué es un CFD y por qué puede quedarse corto para un inversor avanzado

Un CFD, o contrato por diferencia, es un derivado financiero que permite especular sobre el movimiento de precio de un activo sin comprarlo directamente. Su lógica es sencilla: si crees que un mercado va a subir, abres una posición larga; si crees que va a bajar, abres una posición corta.

Esa simplicidad es precisamente una de sus grandes ventajas. Pero también puede convertirse en una trampa.

Cuando operas con CFD, la exposición es lineal. Esto significa que el resultado de la operación depende de forma bastante directa del movimiento del activo subyacente. Si el mercado se mueve un punto a tu favor, ganas en función del tamaño de tu posición. Si se mueve un punto en contra, pierdes en la misma lógica. A primera vista parece limpio, fácil y transparente.

El problema aparece cuando añadimos apalancamiento, margen, stops, volatilidad intradía y presión emocional. Muchos inversores que operan con CFD creen que controlan el riesgo porque colocan un stop, pero el riesgo real no siempre se limita a la distancia entre entrada y stop. También influyen la liquidez, los huecos de mercado, la velocidad del movimiento y el tamaño efectivo de la exposición.

En mi caso, cuando analizo una operación, no me basta con decir “creo que este índice va a subir” o “este par de divisas puede corregir”. Esa es solo la primera capa del análisis. La pregunta verdaderamente importante es: ¿qué estructura me permite expresar esa idea con un riesgo razonable y definido desde el principio?

Ahí es donde los CFD empiezan a quedarse cortos para algunos perfiles. Sirven para operar dirección, pero no siempre son la mejor herramienta para operar escenarios.

Y esa es la gran diferencia cuando introduces las opciones vanilla.

Qué son las opciones vanilla y por qué cambian la forma de operar

Las opciones vanilla son contratos que dan al comprador el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender un activo subyacente a un precio determinado y en una fecha concreta. IG explica que, cuando compras una opción vanilla, tienes el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender una cantidad determinada de un instrumento financiero por un precio concreto y en una fecha predeterminada. (IG)

Esto cambia por completo la lógica de la operación.

Con un CFD, normalmente piensas en entrada, stop, objetivo y tamaño de posición. Con una opción vanilla, además de la dirección, debes pensar en:

  • el precio de ejercicio o strike;
  • la prima que pagas;
  • el vencimiento;
  • la volatilidad;
  • el comportamiento del activo subyacente;
  • la probabilidad de que tu escenario ocurra dentro del plazo elegido.

Esta complejidad inicial puede intimidar a quien viene de CFD. Pero, bien entendida, es precisamente lo que hace que las opciones vanilla sean una herramienta más potente.

Cuando compras una opción vanilla, no estás comprando simplemente una dirección. Estás comprando un escenario. Puedes tener una visión alcista mediante una call, una visión bajista mediante una put, o puedes utilizar combinaciones más avanzadas según tu expectativa de mercado. Para profundizar en los conceptos básicos antes de operar, merece la pena revisar el glosario de opciones financieras de IG, especialmente si quieres afianzar términos como prima, strike, vencimiento, call, put, delta, theta o vega.

La diferencia clave es que las opciones vanilla incorporan una dimensión que el CFD no tiene de la misma forma: el tiempo. No solo importa si el mercado sube o baja, sino cuándo lo hace, cuánto se mueve y cómo cambia la volatilidad durante el proceso.

Por eso suelo decir que el CFD es una herramienta de exposición, mientras que la opción vanilla es una herramienta de diseño.

Opciones vanilla vs CFD: diferencias principales

La comparación entre opciones vanilla y CFD no debería limitarse a decir que ambos son derivados o que ambos permiten operar mercados alcistas y bajistas. Eso es quedarse en la superficie.

La diferencia real está en cómo se construye la operación, cómo se controla el riesgo y qué tipo de pensamiento exige cada producto.

Con una cuenta de barrera y opciones se puede operar con opciones vanilla sobre índices, divisas y materias primas, y que factores como el precio del subyacente, la volatilidad y la fecha de vencimiento afectan al precio de la opción. (IG)

Esa frase resume muy bien por qué las opciones vanilla son más ricas desde el punto de vista analítico. No se trata solo de acertar la dirección. Se trata de elegir bien la estructura.

1. Exposición lineal frente a exposición estratégica

La primera gran diferencia entre un CFD y una opción vanilla es la forma en la que cada producto responde al movimiento del mercado.

Con un CFD, la relación es directa. Si estás largo y el mercado sube, ganas. Si baja, pierdes. Si estás corto, ocurre al revés. El instrumento sigue la variación del subyacente de forma lineal.

Con una opción vanilla, el comportamiento es más sofisticado. Una call comprada puede beneficiarse de una subida del subyacente, pero su precio no depende solo de esa subida. También influyen el tiempo hasta vencimiento, la volatilidad y la distancia entre el precio actual y el strike. Una put comprada puede beneficiarse de una caída, pero vuelve a entrar en juego la misma lógica: no basta con acertar la dirección, también importa la magnitud y el momento.

Esto obliga a pensar mejor.

Y para mí, como inversor, esa es una ventaja. El CFD puede fomentar una operativa demasiado impulsiva: veo una oportunidad, entro, pongo un stop y espero. La opción vanilla, en cambio, me obliga a responder antes a preguntas más profesionales:

  • ¿Cuál es mi escenario exacto?
  • ¿Cuánto tiempo le doy al mercado para que se mueva?
  • ¿Qué prima tiene sentido pagar?
  • ¿Qué strike refleja mejor mi tesis?
  • ¿Qué ocurre si el mercado se mueve poco?
  • ¿Estoy comprando volatilidad cara o barata?

Esta forma de razonar es más exigente, pero también más útil para quien ya tiene experiencia en los mercados.

2. Margen y apalancamiento frente a prima y riesgo definido

Uno de los argumentos más potentes a favor de las opciones vanilla es el control del riesgo cuando se compran opciones.

En una operación con CFD, el margen permite abrir una posición superior al capital desembolsado inicialmente. Eso puede amplificar los beneficios, pero también las pérdidas. El problema no es el apalancamiento en sí, sino utilizarlo sin una estructura de riesgo clara.

En una opción vanilla comprada, la lógica cambia: pagas una prima para obtener el derecho a comprar o vender el subyacente a un precio determinado. Según IG, cuando compras opciones vanilla pagas una prima en lugar de un margen y tu riesgo se limita a ese pago inicial. (IG)

Este punto es clave para convencer a alguien que ya opera con CFD.

No se trata de decir que las opciones vanilla sean “fáciles” o “sin riesgo”. No lo son. Son productos apalancados y hay que entenderlos bien. IG recuerda que las barrera y opciones vanilla son productos apalancados, por lo que los beneficios pueden verse aumentados, al igual que las pérdidas. (IG)

Pero al comprar opciones vanilla, hay una diferencia psicológica y operativa muy importante: conoces de antemano la pérdida máxima de esa operación. Para un inversor acostumbrado a gestionar posiciones con margen, stops y exposición dinámica, esto puede suponer un cambio de mentalidad muy potente.

En mi experiencia, muchos traders de CFD se centran demasiado en el punto de entrada. Las opciones vanilla obligan a centrarte antes en el riesgo. Y eso, a largo plazo, suele ser una mejora.

3. Operar dirección frente a operar escenarios

El trader de CFD suele pensar en términos binarios: largo o corto. Compra si cree que el mercado sube. Vende si cree que baja. Esa lógica es válida, pero limitada.

Las opciones vanilla permiten añadir más capas al análisis.

Por ejemplo, puedes pensar:

  • creo que el índice subirá, pero solo quiero arriesgar una prima concreta;
  • creo que el mercado puede caer antes de una fecha determinada;
  • creo que habrá movimiento fuerte, pero no quiero asumir una exposición lineal completa;
  • quiero cubrir una cartera durante un periodo concreto;
  • quiero estructurar una operación con vencimiento definido.

Esta es la razón por la que las opciones vanilla pueden resultar tan interesantes para quien ya opera con CFD. No sustituyen simplemente una herramienta por otra. Cambian la forma de tomar decisiones.

Una forma sencilla de verlo es esta:

Con un CFD operas una dirección.
Con una opción vanilla operas una hipótesis completa.

Esa hipótesis incluye dirección, tiempo, volatilidad, riesgo máximo y nivel de precio. Y cuando tienes experiencia analizando mercados, ese nivel de precisión empieza a importar mucho.

Si estás empezando a profundizar en la operativa alcista con opciones, IG tiene una guía específica sobre cómo comprar una opción call vanilla. En ella se explica que una call vanilla permite al comprador adquirir un activo a un precio fijo, pagando una prima y con riesgo limitado al valor de esa prima. (IG)

4. Vencimiento, tiempo y volatilidad: la gran diferencia que muchos pasan por alto

Uno de los errores habituales al comparar opciones vanilla vs CFD es pensar que ambos productos solo sirven para acertar si el mercado sube o baja. Esa visión es demasiado simple.

En un CFD, el tiempo puede afectar a través de costes de financiación, condiciones de mercado o mantenimiento de la posición. Pero el producto no tiene un vencimiento natural como una opción vanilla.

En una opción vanilla, el vencimiento forma parte esencial del contrato. Esto significa que tu análisis debe incluir una dimensión temporal muy clara. No basta con pensar “el mercado subirá”. Debes preguntarte: ¿subirá antes del vencimiento?

Además, la prima de la opción también puede verse afectada por la volatilidad. Dos opciones con el mismo subyacente y vencimiento pueden comportarse de forma distinta si cambia la volatilidad implícita. Para un inversor avanzado, esto abre la puerta a una lectura mucho más rica del mercado.

Aquí es donde las opciones vanilla empiezan a parecer menos “complicadas” y más “precisas”.

El trader que viene de CFD suele mirar precio, soporte, resistencia, tendencia y stop. Todo eso sigue siendo útil. Pero con opciones vanilla se añaden variables que permiten diseñar mejor la operación.

Por eso, para marcos temporales concretos, también tiene sentido estudiar productos como las opciones diarias, especialmente si vienes de una operativa más táctica y quieres entender cómo se comporta una opción con vencimiento muy definido.

5. Costes: no mires solo cuánto cuesta entrar, mira qué estructura estás comprando

La comparación de costes entre CFD y opciones vanilla debe hacerse con cuidado. No basta con decir que un producto “cuesta más” o “cuesta menos”.

En un CFD, puedes tener spreads, financiación nocturna y otros costes asociados a mantener la posición. En opciones vanilla, el elemento central es la prima. Esa prima no es solo un coste: es el precio que pagas por tener un derecho y por estructurar una operación con unas condiciones determinadas.

La pregunta correcta no es solo:

¿Cuánto me cuesta abrir la operación?

La pregunta correcta es:

¿Qué tipo de riesgo estoy comprando con ese coste?

Si compro una opción vanilla, la prima representa el coste máximo de esa operación compradora. A cambio, obtengo exposición a un escenario concreto. Si opero con CFD, puedo necesitar menos desembolso inicial en términos de margen, pero la exposición puede evolucionar de forma muy distinta si el mercado se mueve en contra.

Antes de operar, conviene revisar siempre los costes de las opciones barrera y vanilla sobre índices en IG, sobre todo si vas a operar índices globales o vencimientos frecuentes. IG dispone también de páginas específicas para consultar costes en otros mercados como divisas o materias primas. (IG)

La transparencia en costes es importante, pero para mí hay algo todavía más importante: entender qué estoy pagando y por qué.

6. Simplicidad frente a precisión

El argumento más habitual a favor de los CFD es que son más sencillos. Y es verdad. Pero no siempre lo más sencillo es lo más adecuado.

Un martillo es más sencillo que una caja de herramientas. Eso no significa que sea mejor para todos los trabajos.

Los CFD pueden encajar cuando buscas una exposición direccional simple. Pero si ya tienes experiencia, si analizas escenarios, si quieres controlar mejor la pérdida máxima al comprar opciones y si te interesa trabajar con vencimientos, entonces las opciones vanilla pueden tener mucho más sentido.

La curva de aprendizaje existe. Hay que entender calls, puts, prima, strike, vencimiento, volatilidad y griegas. Pero esa curva de aprendizaje no debería verse como una barrera, sino como una inversión en calidad de decisión.

De hecho, uno de los mayores cambios que puede hacer un inversor que viene de CFD es dejar de preguntarse solo:

¿Subirá o bajará el mercado?

Y empezar a preguntarse:

¿Cuál es el escenario, cuánto tiempo tiene para cumplirse y cuánto estoy dispuesto a pagar por esa posibilidad?

Ese cambio mental es exactamente lo que hace que las opciones vanilla sean tan interesantes.

Por qué un inversor de CFD debería considerar una cuenta de opciones vanilla

Si ya operas con CFD, las opciones vanilla no deberían parecerte un producto ajeno. Comparten una idea de fondo: permiten posicionarte sobre movimientos de mercado sin comprar necesariamente el activo subyacente. La diferencia es que las opciones vanilla te permiten estructurar la operación de otra manera.

Para mí, hay cinco razones por las que un inversor de CFD debería mirar seriamente las opciones vanilla:

1. Porque ya entiendes el apalancamiento

No partes de cero. Si ya has operado CFD, entiendes que una pequeña variación del mercado puede tener un impacto significativo sobre tu resultado. Ese conocimiento es útil para pasar a opciones vanilla, porque también son productos apalancados y requieren gestión del riesgo.

La diferencia es que, al comprar opciones vanilla, el riesgo queda vinculado a la prima pagada.

2. Porque puedes controlar mejor la pérdida máxima en operaciones compradoras

Este es probablemente el argumento más importante. En una opción vanilla comprada, tu pérdida máxima es la prima. Eso no significa que debas pagar cualquier prima ni entrar en cualquier operación, pero sí te permite definir el riesgo desde el principio.

Como analista, esto me parece fundamental: no quiero descubrir el riesgo cuando el mercado ya se ha movido en contra. Quiero conocerlo antes.

3. Porque pasas de operar precio a operar escenarios

El CFD responde bien a una visión direccional. La opción vanilla te permite expresar una visión más completa: dirección, tiempo, volatilidad y nivel de precio.

Ese salto es especialmente útil para inversores que ya no quieren limitarse a entrar y salir del mercado, sino construir operaciones con una lógica más fina.

4. Porque puedes practicar antes de operar en real

IG ofrece una cuenta demo que permite practicar sin exponerte al mercado real. Según IG, la cuenta demo gratuita incluye acceso con fondos virtuales, datos de mercado en tiempo real y la posibilidad de familiarizarse con instrumentos financieros y funciones de la plataforma. (IG)

Para alguien que viene de CFD, esto es especialmente útil. Puedes observar cómo se comporta una opción vanilla cuando cambia el subyacente, cuando pasa el tiempo o cuando se acerca el vencimiento.

5. Porque IG ofrece una vía directa para operar opciones vanilla

Si después de entender las diferencias quieres dar el paso, puedes explorar la cuenta de barrera y opciones vanilla de IG. IG indica que permite operar barrera y opciones vanilla sobre una variedad de pares de divisas, índices, acciones y materias primas. (IG)

Este punto es importante: el objetivo no es abrir una cuenta por impulso. El objetivo es que, si ya entiendes los riesgos de los productos apalancados, puedas valorar una herramienta más precisa para expresar tus ideas de mercado.

Cómo pasar de CFD a opciones vanilla sin cometer errores básicos

Cambiar de CFD a opciones vanilla no significa abandonar todo lo que sabes. Significa añadir una capa de análisis.

Estas son las ideas que tendría claras antes de abrir una operación:

Empieza comprando opciones, no vendiéndolas

Comprar una opción vanilla y vender una opción vanilla no tienen el mismo perfil de riesgo. Al comprar, pagas una prima y tu pérdida máxima queda limitada a esa prima. Al vender, puedes asumir riesgos mucho mayores.

Para una transición desde CFD, tiene más sentido empezar entendiendo la compra de calls y puts antes de plantear estrategias más complejas.

No compres una opción solo porque la prima parece barata

Una prima baja puede parecer atractiva, pero puede reflejar una probabilidad reducida, un strike alejado o un vencimiento poco favorable. Lo barato no siempre es eficiente.

Antes de comprar, pregúntate:

  • ¿Qué tiene que pasar para que esta opción tenga sentido?
  • ¿Cuánto debe moverse el mercado?
  • ¿Cuánto tiempo tengo?
  • ¿Qué parte de mi capital estoy dispuesto a arriesgar?

No ignores el vencimiento

En CFD puedes mantener una posición mientras cumplas los requisitos de margen y asumas los costes correspondientes. En opciones vanilla, el vencimiento es parte del contrato. Si tu escenario ocurre demasiado tarde, puede que la opción no te sirva.

Por eso, al operar opciones, acertar la dirección no siempre basta.

No confundas riesgo limitado con operación segura

Que una opción comprada tenga riesgo limitado a la prima no significa que sea una operación segura. Puedes perder el 100 % de la prima pagada si el escenario no se cumple.

La ventaja está en que esa pérdida máxima está definida desde el inicio, no en que la pérdida sea imposible.

Practica primero

Si vienes de CFD, tienes experiencia con derivados, pero las opciones vanilla tienen su propio lenguaje. Antes de operar con dinero real, conviene practicar, revisar ejemplos y entender cómo se mueve la prima.

Por eso tiene sentido empezar por la demo o por recursos educativos de IG antes de pasar a cuenta real.

Ejemplo práctico: misma visión de mercado, dos formas de operarla

Imagina que tienes una visión alcista sobre un índice. Crees que puede subir durante las próximas semanas, pero no quieres comprar el índice directamente.

Con un CFD, podrías abrir una posición larga. Si el índice sube, ganas. Si baja, pierdes según tu exposición. Puedes colocar un stop, ajustar el tamaño y gestionar el margen. La lógica es directa.

Con una opción call vanilla, podrías comprar el derecho a beneficiarte de una subida del índice por encima de un determinado nivel y antes de una fecha concreta. Pagas una prima y, si el escenario no se cumple, tu pérdida máxima como comprador será esa prima.

La diferencia no está solo en el producto. Está en la forma de pensar.

Con el CFD, la pregunta principal es:

¿Subirá el índice?

Con la opción vanilla, la pregunta es:

¿Subirá el índice lo suficiente, dentro del plazo elegido, para que la prima pagada tenga sentido?

Esa segunda pregunta es más exigente. Pero también es más profesional.

Y en mi opinión, ese es exactamente el tipo de pregunta que debería hacerse un inversor que ya tiene experiencia operando derivados.

Cuándo pueden tener más sentido las opciones vanilla que los CFD

Las opciones vanilla pueden resultar especialmente interesantes cuando:

  • quieres conocer de antemano la pérdida máxima de una operación compradora;
  • tienes una visión de mercado con un horizonte temporal claro;
  • quieres operar no solo dirección, sino también volatilidad y vencimiento;
  • quieres evitar una exposición lineal completa;
  • buscas una herramienta más flexible para escenarios alcistas o bajistas;
  • quieres pasar de una operativa táctica a una más estructurada;
  • ya entiendes los riesgos del apalancamiento y quieres una alternativa más precisa.

No significa que las opciones vanilla sean adecuadas para todo el mundo. Requieren formación, análisis y disciplina. Pero si ya operas CFD, probablemente ya conoces la parte más dura: gestionar presión, exposición y riesgo.

Lo que aportan las opciones vanilla es una arquitectura distinta para tomar decisiones.

Cómo empezar con opciones vanilla en IG

Si después de comparar opciones vanilla vs CFD ves claro que quieres dar el siguiente paso, mi recomendación sería hacerlo de forma progresiva.

Primero, estudia bien qué son las opciones vanilla y cómo influyen la prima, el vencimiento, el strike y la volatilidad. Después, practica en demo. Y solo cuando entiendas bien el comportamiento del producto, valora abrir una cuenta real.

La cuenta de barrera y opciones vanilla de IG puede ser el punto de partida natural si ya vienes del mundo de los derivados y quieres centrarte en opciones. También puedes consultar la página de ayuda sobre qué es una cuenta de barrera y opciones para entender con qué mercados puedes operar y cómo funciona este tipo de cuenta.

Mi consejo sería no abrir una cuenta solo por curiosidad, sino con un objetivo claro: aprender a estructurar operaciones de forma más precisa que con una exposición lineal tradicional.

La conversión real no debería ser “abrir cuenta y operar ya”. Debería ser:

entender el producto, practicar, comparar escenarios y después operar con criterio.

Ese enfoque es más lento, pero también más sólido.

Conclusión: no se trata de operar más, sino de operar mejor

La comparación opciones vanilla vs CFD no va solo de elegir entre dos productos derivados. Va de elegir una forma de pensar el mercado.

Los CFD son simples, directos y fáciles de entender para quien busca exposición al movimiento del precio. Pero esa misma simplicidad puede quedarse corta cuando el inversor quiere controlar mejor el riesgo, trabajar con escenarios, definir vencimientos y pensar más allá de la dirección.

Las opciones vanilla exigen más conocimiento, pero también ofrecen más precisión. Al comprar opciones, puedes conocer desde el inicio tu pérdida máxima: la prima pagada. Además, puedes estructurar tus operaciones en torno a strike, vencimiento, volatilidad y probabilidad.

Si vienes de los CFD, las opciones vanilla no son una complicación innecesaria. Son una evolución natural para quien quiere dejar de operar solo dirección y empezar a operar escenarios.

En mi caso, como inversor y analista bursátil, esa es la diferencia decisiva: no quiero limitarme a acertar si el mercado sube o baja. Quiero saber cuánto arriesgo, cuánto tiempo doy a mi tesis y qué estructura expresa mejor mi visión.

Si ese enfoque encaja contigo, el siguiente paso razonable es estudiar las opciones vanilla, practicar en demo y valorar la apertura de una cuenta de opciones vanilla con IG.

Preguntas frecuentes sobre opciones vanilla vs CFD

¿Qué diferencia principal hay entre opciones vanilla y CFD?

La diferencia principal es que un CFD ofrece una exposición lineal al movimiento del precio, mientras que una opción vanilla permite estructurar una operación con prima, strike y vencimiento. En una opción vanilla comprada, el riesgo máximo queda limitado a la prima pagada.

¿Son mejores las opciones vanilla que los CFD?

Para un inversor avanzado que quiere operar escenarios y definir el riesgo desde el inicio, las opciones vanilla pueden ser más interesantes que los CFD. Pero no son automáticamente mejores para todos. Requieren entender bien su funcionamiento, especialmente el vencimiento, la volatilidad y la prima.

¿Puedo perder dinero con opciones vanilla?

Sí. Las opciones vanilla son productos apalancados y puedes perder dinero. Si compras una opción vanilla y el escenario no se cumple, puedes perder toda la prima pagada. La ventaja es que, como comprador, esa pérdida máxima está definida desde el inicio.

¿Por qué alguien que opera CFD debería mirar opciones vanilla?

Porque probablemente ya entiende el apalancamiento y la exposición a mercado, pero puede beneficiarse de una herramienta más estructurada. Las opciones vanilla permiten trabajar con escenarios, limitar el riesgo a la prima en operaciones compradoras y utilizar vencimientos concretos.

¿IG ofrece opciones vanilla?

Sí. IG permite operar barrera y opciones vanilla sobre distintos mercados desde su cuenta de barrera y opciones. Antes de operar en real, también puedes practicar con una cuenta demo.

Important to know

IG no ofrece CFDs para clientes minoristas. Las opciones son instrumentos financieros complejos. El trading de estos instrumentos financieros está asociado a un riesgo elevado.

 

Esta información ha sido preparada por IG, nombre comercial de IG Europe GmbH, y no constituye asesoramiento sobre inversiones. Además del descargo de responsabilidad que figura a continuación, el material de esta página no contiene un registro de nuestros precios de negociación ni una oferta ni una solicitud de transacción en ningún instrumento financiero. IG no se responsabiliza del uso que pueda hacerse de estos comentarios ni de las consecuencias que puedan derivarse de ellos. No se garantiza la exactitud ni la integridad de esta información. Por lo tanto, cualquier persona que actúe basándose en ella lo hace bajo su propia responsabilidad. Los estudios proporcionados no tienen en cuenta los objetivos de inversión, la situación financiera ni las necesidades específicas de la persona que los reciba. No se han elaborado de conformidad con los requisitos legales diseñados para promover la independencia de los estudios de inversión y, como tal, se consideran comunicaciones de marketing. Si bien no tenemos ninguna restricción específica para operar con antelación a nuestras recomendaciones, no pretendemos aprovecharnos de ellas antes de que se las proporcionemos a nuestros clientes. Consulte el aviso legal de análisis no independientes completo.

 

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