Inteligencia Artificial
Apple y OpenAI reavivan las dudas sobre el crecimiento de la IA
La inteligencia artificial vuelve a poner a prueba la confianza de los inversores. Después de liderar las subidas bursátiles durante los dos últimos años, las grandes compañías tecnológicas afrontan una sesión marcada por las ventas, mientras el mercado empieza a preguntarse si el crecimiento del sector puede mantener el ritmo que descontaban las valoraciones.
La presión comenzó en Asia y rápidamente se trasladó al resto de mercados. Los fabricantes de semiconductores, las empresas ligadas a centros de datos y buena parte del sector tecnológico registraron descensos tras aparecer nuevas dudas sobre la evolución del negocio de la inteligencia artificial. Reuters informó de fuertes caídas en compañías asiáticas relacionadas con la IA, mientras varios índices de la región retrocedían con fuerza por el cambio de sentimiento de los inversores.
Uno de los detonantes fue Apple. La compañía anunció un incremento del precio de varios modelos de iPad y MacBook para compensar el fuerte encarecimiento de los chips de memoria y almacenamiento, cuya demanda se ha disparado por el desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial. La decisión fue interpretada por parte del mercado como una señal de que incluso las mayores empresas tecnológicas empiezan a sufrir la presión de unos costes crecientes.
A este factor se sumó la información de que OpenAI estaría valorando retrasar determinadas operaciones corporativas relacionadas con su salida a bolsa y con su estrategia de financiación. Aunque este movimiento no modifica el desarrollo tecnológico de la compañía, sí alimenta las dudas sobre el calendario de inversión y las elevadas valoraciones que han acompañado al sector durante los últimos meses.
La reacción del mercado ha sido especialmente intensa en las empresas vinculadas a los semiconductores. Fabricantes de memoria, diseñadores de chips y grupos especializados en equipamiento para centros de datos han encabezado las caídas después de acumular importantes revalorizaciones en los últimos trimestres. Muchos inversores han aprovechado estas noticias para realizar beneficios tras un periodo de fuertes ganancias.
Sin embargo, esta corrección no implica necesariamente un cambio estructural en la tendencia de la inteligencia artificial. La demanda de capacidad de cálculo continúa siendo muy elevada y las grandes tecnológicas mantienen inversiones multimillonarias para ampliar sus infraestructuras. Los resultados publicados recientemente por compañías del sector siguen mostrando un crecimiento sólido del negocio asociado a la IA, aunque el mercado comienza a exigir que ese crecimiento venga acompañado de una rentabilidad sostenible.
Lo que sí parece estar cambiando es el comportamiento de los inversores. Tras meses en los que prácticamente cualquier noticia relacionada con la inteligencia artificial impulsaba las cotizaciones, ahora el mercado presta más atención a los costes, los plazos de ejecución y la capacidad real de convertir esas inversiones en beneficios.
El Nasdaq continúa siendo el principal indicador para medir este cambio de sentimiento. Una parte muy significativa de su comportamiento depende de un reducido grupo de grandes compañías tecnológicas cuya evolución está estrechamente ligada a la inteligencia artificial. Si aumentan las dudas sobre el crecimiento del sector, la volatilidad puede extenderse al conjunto del mercado estadounidense.
Por ahora, el escenario apunta más a una fase de consolidación que al final del ciclo alcista de la inteligencia artificial. La tecnología continúa siendo uno de los grandes motores de inversión global, pero las valoraciones alcanzadas durante los últimos dos años dejan poco margen para las decepciones. A partir de ahora, el mercado exigirá menos promesas y más resultados.
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