INFLACIÓN
La inflación de EE. UU. pone a prueba las expectativas sobre los tipos
Wall Street afronta este martes una de las citas macroeconómicas más importantes del mes. A las 14:30 horas (hora peninsular española), la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos publicará el Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondiente a junio, una referencia que puede modificar las expectativas sobre la próxima decisión de la Reserva Federal y provocar movimientos relevantes en las bolsas, el dólar, los bonos y las materias primas.
El consenso del mercado apunta a una moderación de la inflación general respecto al mes anterior. Los analistas esperan que el IPC interanual se sitúe en torno al 3,8%, frente al 4,2% registrado en mayo, favorecido principalmente por el descenso que experimentaron los precios de la gasolina durante buena parte de junio. Sin embargo, la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como la energía y los alimentos, continuaría mostrando una mayor resistencia y se mantendría cerca del 2,8% anual. Ese es precisamente el indicador que la Reserva Federal sigue con más atención para evaluar la persistencia de las presiones inflacionistas.
La publicación llega en un momento especialmente delicado. Durante las últimas semanas, el mercado ha tenido que revisar sus previsiones debido al repunte de la tensión geopolítica en Oriente Medio y a la fuerte recuperación del precio del petróleo tras los incidentes registrados en el estrecho de Ormuz. Este nuevo escenario aumenta el riesgo de que la energía vuelva a trasladarse a la inflación durante los próximos meses, incluso aunque el dato correspondiente a junio refleje una moderación temporal.
La importancia del informe va mucho más allá del dato en sí. Una inflación inferior a la prevista reforzaría la idea de que las presiones sobre los precios comienzan a perder intensidad. En ese escenario, los inversores podrían interpretar que la Reserva Federal dispone de mayor margen para mantener los tipos de interés sin nuevas subidas durante las próximas reuniones. Ese desenlace suele favorecer a los activos de riesgo, especialmente a las compañías tecnológicas y de crecimiento, cuyos beneficios futuros son más sensibles a la evolución de los tipos de interés.
Por el contrario, una lectura superior al consenso reavivaría las dudas sobre la capacidad de la Fed para controlar la inflación. Un dato más elevado aumentaría la probabilidad de nuevas subidas de tipos o, al menos, de mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Ese escenario acostumbra a traducirse en mayores rentabilidades de la deuda pública estadounidense, fortaleza del dólar y presión bajista sobre la renta variable, especialmente en los sectores con valoraciones más exigentes.
El mercado también estará pendiente de la reacción de los futuros estadounidenses. Antes de conocerse el IPC, la negociación refleja prudencia mientras comienza la temporada de resultados con grandes bancos como JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Wells Fargo y Citigroup. La combinación entre un dato macro decisivo y el inicio de la campaña de resultados puede incrementar notablemente la volatilidad durante la sesión.
Los analistas coinciden en que la reacción del mercado dependerá menos del dato absoluto que de la diferencia respecto a las previsiones. Un IPC en línea con las estimaciones probablemente tendría un impacto limitado, mientras que una desviación significativa podría provocar movimientos bruscos tanto en Wall Street como en el mercado de divisas y de renta fija. Algunos bancos de inversión consideran que una inflación claramente inferior al consenso impulsaría al S&P 500, mientras que una sorpresa al alza podría desencadenar una corrección de entre el 1% y el 2% en la renta variable estadounidense.
Para los inversores europeos, el informe también será determinante. Un cambio en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense suele trasladarse rápidamente al Ibex 35, al DAX alemán y al resto de bolsas internacionales, además de influir sobre el comportamiento del euro frente al dólar y sobre activos como el oro o el petróleo.
La sesión de hoy puede marcar el tono de los mercados durante las próximas semanas. Más que el nivel concreto de inflación, lo que buscarán los inversores será una señal clara sobre si la economía estadounidense continúa acercándose al objetivo de estabilidad de precios o si, por el contrario, la Reserva Federal tendrá que mantener durante más tiempo una política monetaria restrictiva.
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