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¿Qué es la recesión? Todo lo que necesita saber

Le explicamos todo lo que necesita saber sobre las recesiones: qué son, cuáles son sus causas, cómo afectan a la economía y, lo que es más importante, qué puede hacer para proteger sus inversiones.

¿Qué significa la recesión?

Una recesión se da cuando una economía se contrae durante un período de seis meses. Suele considerarse que un país ha entrado en recesión si su economía se contrae durante dos trimestres consecutivos, lo que se mide principalmente por el producto interior bruto (PIB).

Las recesiones son el período de tiempo durante el que un país, una región o el mundo entero se contrae en lugar de crecer. Aunque las recesiones pueden tener graves efectos sobre la economía, son una parte necesaria del ciclo económico: las economías se expanden hasta alcanzar un pico y luego se contraen hasta llegar a un punto mínimo para luego volver a expandirse, y así sucesivamente. Un país está en recesión cuando pasa del pico al punto mínimo.

Una recesión dura como mínimo seis meses, pero no hay límite definido sobre lo que puede llegar a durar. La Oficina Nacional de Investigación Económica, la autoridad sobre recesiones en EE. UU., señala que la duración media de una recesión desde 1945 ha sido de poco más de 11 meses, con períodos de expansión que duran un promedio de 58 meses. Si una recesión es particularmente dura durante un período de tiempo más largo, se denomina depresión, la más famosa de las cuales fue la Gran Depresión de la década de 1930, en la que el PIB de Estados Unidos disminuyó un tercio entre 1929 y 1933.

¿Cuáles son las causas de una recesión económica?

Una recesión puede provocarla el colapso de cualquier área de la economía y la creación de un efecto dominó que comienza a extenderse a otras áreas. Una burbuja inmobiliaria podría perjudicar a los bancos, haciendo que les cueste dar servicio a las empresas y a los clientes, muchos de los cuales perderían sus hogares, lo que conduciría a un hundimiento mayor.

Una prolongada crisis del petróleo podría hacer que subieran los precios y ralentizar las principales industrias, lo que provocaría recortes de empleo que harían que grandes cantidades de personas tuvieran que apretarse el cinturón.

Los prestamistas podrían ser demasiado liberales con sus préstamos en momentos de bonanza económica, para luego quedarse sin dinero al llegar tiempos difíciles, cargando a las personas con grandes deudas en un momento en que podrían perder su trabajo o tener que aceptar una reducción de su salario.

Una economía es una amalgama de múltiples cosas, cuántos y qué tipo de empleos se ofrecen, el estado del mercado de la vivienda y la construcción, el rendimiento de la industria manufacturera, etc., todos ellos estrechamente entrelazados, de modo que si uno se tambalea, toda la economía se ve amenazada.

Algunos economistas creen que una vez que comienza una recesión, esta aumenta naturalmente porque las personas y las empresas, movidas por emociones humanas en lugar de por razonamientos lógicos, responden al hecho de que se les dice que la economía tiene problemas y que las cosas están a punto de empeorar, lo que los lleva a tomar medidas defensivas que, a su vez, contribuyen a alimentar aún más la recesión.

Indicadores clave y signos de recesión

Al haber tantas maneras posibles de que comience una recesión, hay varios indicadores que señalan que es posible que se aproxime una. Algunos indicadores tienden a alzar la bandera roja antes que otros. Por ejemplo, las ventas tienden a caer antes de que una empresa despida a los trabajadores, lo que significa que es probable que una disminución en las ventas al por menor o al por mayor vaya seguida de un aumento del desempleo. Estos se conocen como «indicadores retardados».

Algunos de los indicadores clave de una recesión son:

  1. PIB
  2. Fabricación
  3. Venta al por menor/por mayor
  4. Curva de rendimiento de los bonos
  5. Salarios e ingresos
  6. Empleo
  7. Inflación y tipos de interés
  8. Otros

PIB

Si el crecimiento económico se ralentiza, por lo general por debajo del 2%, se considera que es un posible precursor de una recesión. Si el PIB desciende en un trimestre y se recupera durante el trimestre siguiente, se dice que el país ha evitado técnicamente la recesión, pero también sugiere que es más probable que pronto haya dos períodos consecutivos de contracción del PIB (es decir, una recesión).

Fabricación

El PIB representa el valor de todo lo que se hace en un país, por lo que el sector manufacturero, como productor de bienes, tiene una enorme contribución. En la mayoría de las principales economías, esto se mide por alguna forma de índice de gestores de compras (PMI) de fabricación u otro dato similar.

Es importante señalar que estos PMI se calculan con mayor frecuencia que el PIB trimestral, a menudo todos los meses, por lo que es posible observar un descenso en la fabricación antes de que su efecto alcance al PIB. Por tanto, los PMI de fabricación pueden indicar una posible caída del PIB en el futuro.

Venta al por menor/por mayor

De manera similar, una disminución de la cantidad de bienes que compran las empresas y los consumidores también puede ser indicar que la economía se está desacelerando y se dirige hacia una recesión. Las ventas al por mayor representan la cantidad de bienes que compran las empresas, generalmente con la intención de venderlos a los consumidores a través de los canales minoristas.

Si las empresas empiezan a comprar menos a nivel mayorista, esto suele llevar a una reducción de las ventas al por menor, que de nuevo se calculan con mayor frecuencia (mensual) que el PIB, lo que ayuda a que sirvan como indicadores.

Curva de rendimiento de los bonos

La curva de rendimiento de los bonos ha recibido mucha atención últimamente. Cuando las personas compran bonos del estado, están prestando dinero al gobierno, que a su vez paga un interés (o un cupón) al propietario de los bonos. Los bonos maduran a lo largo de diferentes períodos de tiempo: algunos duran meses, mientras que otros pueden durar diez o veinte años.

En un clima económico «normal», los bonos que vencen en un período de tiempo más largo tienen un cupón más alto que los bonos a corto plazo (lo que da forma a la curva de rendimiento). Pero cuando los compradores de bonos tienen dudas acerca de la economía o piensan que puede avecinarse una recesión, ocurre lo contrario y comienzan a exigir tipos de interés más altos para los bonos a corto plazo que para los que vencerán a largo plazo (lo que invierte la curva de rendimiento).

Es decir, los compradores de bonos piensan que es más arriesgado prestar dinero al gobierno en un futuro inmediato que durante las próximas décadas, lo que indica claramente que puede estar cerca una recesión.

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Salarios e ingresos

En una situación de prosperidad económica, las empresas estarán más dispuestas a aumentar la cantidad que pagan a sus trabajadores y cuando el crecimiento se desacelera, el crecimiento salarial tiende a estancarse, lo que puede significar que una ralentización del crecimiento o un descenso de los salarios podrían ser precursores de una recesión económica más amplia. Sin embargo, los salarios pueden verse fuertemente afectados por otros factores que no indican necesariamente que se acerca una recesión.

Por ejemplo, si los niveles de desempleo son estables pero más altos de lo normal, las empresas tendrán menos incentivos para pagar más a sus trabajadores, especialmente aquellos con nulas o escasas habilidades específicas, ya que hay un grupo de desempleados con los que reemplazarlos.

Empleo

El empleo es clave para cualquier economía y siempre estará influenciado por la fase del ciclo económico en la que se encuentra la economía, por lo que aumentará en períodos de expansión económica y disminuirá en momentos de recesión.

Sin embargo, las empresas solo tienden a despedir a los trabajadores una vez que la recesión ya ha comenzado, lo que significa que el empleo es a menudo un indicador retardado de una recesión. Aun así, un país puede tener altos niveles de desempleo y evitar una recesión, pero normalmente acelerará que un país llegue a una.

Inflación y tipos de interés

Uno de los indicadores clave de una recesión es la inflación y la forma en que los bancos centrales responden a ella utilizando los tipos de interés. La inflación mide la velocidad con la que aumenta el precio general de los bienes y servicios y, por lo tanto, del coste de la vida diaria. Se considera que cierta inflación va asociada inevitablemente a la salud de una economía, pero si la inflación aumenta demasiado y con demasiada rapidez, puede perjudicar rápidamente todos los aspectos de la economía.

Todo acaba siendo más caro: los consumidores ven cómo aumenta el precio de su compra semanal y los costes de producción y energía de las empresas también aumentan. Las deudas se vuelven más difíciles de pagar y la economía ha de apretarse el cinturón como consecuencia. La inflación aumentará en el período que precede a una recesión, pero disminuirá (o llegará a la deflación) durante la recesión propiamente dicha.

Una de las principales herramientas empleadas para controlar la inflación son los tipos de interés que establecen los bancos centrales, que determinan lo caro que es el crédito. Si es preciso estimular la economía, se reducen los tipos de interés, lo que da a la gente menos razones para acumular dinero en efectivo en las cuentas de ahorro y más razones para solicitar créditos y gastar más, ya que el coste de los préstamos se reduce.

Uno de los temores actuales es que, aunque los tipos de interés se encuentran en mínimos históricos en la mayoría de las principales economías, lo que normalmente animaría al gasto, no ha ocurrido así. Además, con algunos bancos centrales que ya han tocado suelo con un tipo de interés del 0%, como el Banco Central Europeo (BCE), muchos se preguntan qué margen de maniobra les queda a los bancos centrales ante una recesión.

Si se produce una recesión económica, tendrían que recurrir a tipos de interés negativos (según los cuales el prestamista acabaría pagando a quien le pidiera dinero prestado) si quisieran utilizar los tipos de interés para fomentar el gasto en la economía.

Otros posibles indicadores de la recesión

Hay muchos otros indicios potenciales de que puede avecinarse una recesión. Por ejemplo, una ralentización de las obras de edificación, lo que se traduce en la construcción de viviendas, la creación de nuevas empresas y, por tanto, de puestos de trabajo, y la eficiencia lograda mediante la inversión en infraestructuras, puede dar lugar a una reducción de los precios de materiales clave, tales como el cobre o el hierro.

Los transportes de mercancías tienden a disminuir si consumidores y empresas compran menos bienes y la cantidad de dinero que invierten las empresas tiende a disminuir cuando se sienten pesimistas con respecto a la economía. La divisa de un país puede perder terreno frente a otras si los temores de una recesión acechan a una región o país aislado y los inversores tienden a empezar a invertir más en refugios seguros, como por ejemplo el oro, a medida que crecen los temores de recesión.

En última instancia, detectar una recesión implica tratar de encajar el rompecabezas gigante que es la economía. La naturaleza globalizada del mundo, por muy amenazada que esté hoy en día, significa que las crisis financieras y las recesiones pueden propagarse rápidamente de un país a otro.

Aunque el PIB es la medida preferida para determinar si se ha producido una recesión, es necesario hacer un seguimiento de todos los aspectos de la economía para poder identificarla antes de que ocurra y tener tiempo para prepararse.

¿Cuáles son las consecuencias de una recesión?

Una recesión puede tener una duración relativamente corta, pero sus efectos pueden ser amplios y duraderos. Algunas empresas quiebran al no poder capear el temporal, se pierden empleos y la gente lucha por pagar sus hipotecas y deudas, tal vez perdiendo sus casas.

Efectos de una recesión en las empresas

Las empresas de todos los tamaños se ven afectadas por las recesiones, pero las de mayor tamaño están en mejor posición para sobrevivir. Los costes han de reducirse en toda la empresa, desde el marketing hasta la investigación y el desarrollo (I+D), pasando por la cantidad que se gasta en equipos. Si evitan los despidos o la reducción de puestos de trabajo, como mínimo frenan al menos la contratación de nuevo personal.

Estarán menos dispuestas a invertir a largo plazo, lo que posteriormente puede tener un efecto de rebote, y se pospone el lanzamiento de nuevos productos o ideas. Es evidente que las empresas crecen cuando la situación económica es buena, pero muchas simplemente terminan revirtiendo el crecimiento anterior al darse cuenta de lo hinchadas y poco eficientes que son durante una recesión.

Efectos de una recesión en los mercados de valores

No es de extrañar que los mercados de valores sufran durante una recesión. Si la economía tiene dificultades, también las tendrán las empresas, lo que perjudica a sus valoraciones. Las empresas que cotizan en bolsa, bajo el escrutinio de los inversores, centran su atención en la reducción de costes y se centran en la eficiencia para mejorar la rentabilidad y compensar cualquier caída de las ventas.

Se rebajan las previsiones de beneficios y se abandonan a menudo las directrices. Pueden verse presionados a vender activos no esenciales para mejorar los resultados y, si no es posible hacerlo, algunos tendrán que tomar la impopular decisión de congelar, recortar o reducir a cero los pagos de dividendos para ahorrar.

Las industrias fundamentales consideradas «demasiado grandes para quebrar», como los bancos o la industria automotriz, recibieron cientos de miles de millones en rescates durante la crisis financiera de 2008.

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A medida que las acciones pierden atractivo, el dinero tiende a huir de ellas durante una recesión para asentarse en zonas más atractivas, o al menos, más estables. Los inversores pueden recurrir a cualquier cosa, desde refugios seguros como el oro en lugar de las acciones, la transferencia de las inversiones al extranjero o la retirada del efectivo del mercado por completo.

Efectos de una recesión en los bonos

El mercado de bonos se considera uno de los indicadores más sólidos de salud económica. Al igual que las acciones, algunos bonos se consideran más arriesgados que otros, por lo que el capital tiende a dirigirse hacia la seguridad relativa que ofrecen los bonos del estado por encima de los bonos corporativos.

Por lo tanto, el precio de los bonos del estado suele subir y el interés que ofrecen baja, mientras que el precio de los bonos de mayor riesgo baja, pero el cupón aumenta.

Efectos de una recesión en el precio de la vivienda

El precio de la vivienda descenderá durante una recesión, pero por motivos que pueden variar. Un exceso de oferta de vivienda nueva, combinado con préstamos excesivamente generosos, ya han provocado antes colapsos financieros, al existir burbujas que deben estallar.

Para los que llevan mucho tiempo siendo propietarios de su vivienda durante mucho tiempo, una recesión tal vez solo suponga una pérdida temporal de valor, pero quienes han comprado cuando la economía estaba en su momento álgido corren el riesgo de encontrarse en una posición muy peligrosa de capital negativo.

Cómo operar en una recesión

Los bears prevalecen sobre los bulls durante una recesión y la atención se centra en proteger su cartera. Pero las recesiones pueden ofrecer muchas oportunidades a quienes no se han escondido bajo tierra. Los inversores proactivos pueden tomar medidas para asegurar su cartera, mientras que las liquidaciones ofrecen gangas a los compradores que quedan.

Trading de acciones durante una recesión

En general, el valor de las acciones disminuirá durante una recesión como consecuencia del debilitamiento del entorno empresarial. Los inversores que quieran mitigar el riesgo deben considerar las acciones defensivas que siguen siendo sólidas durante una recesión, como las acciones de productos de consumo básicos o las acciones de los servicios públicos.

Las dos peores cosas que pueden ocurrirle a una empresa cuando la economía está entrando en recesión son tener un flujo de efectivo pobre y altos niveles de deuda, mientras que los que tienen un fuerte flujo de efectivo y poca deuda se encontrarán en una posición mucho mejor. Al analizar sectores concretos, los inversores deben tener en cuenta a qué están expuestas las acciones y mover su dinero en consecuencia.

Por ejemplo, en el sector bancario del Reino Unido, Lloyds está mucho más orientado hacia el mercado nacional que sus equivalentes internacionales, por lo que está más expuesto a una recesión en el Reino Unido. De manera similar, los recientes disturbios en Hong Kong han afectado a HSBC con mayor virulencia que a otros bancos. Una vez más, hay que encajar las piezas correctas.

Aquellos que quieren aprovechar las oportunidades que ofrece una recesión deberán buscar las posibles gangas que aparecen cuando el mercado entra en pánico. Muchas acciones pueden descender por debajo de su valor contable durante el caos o los inversores pueden aplicar un nuevo descuento a una acción que no es demasiado adecuado. Quienes ven caer el precio de sus acciones solo podrán verlas subir si sobreviven a la recesión.

También merece la pena buscar empresas alcistas, como las que aumentan la cantidad que gastan en marketing o en el lanzamiento de nuevos productos durante una recesión, lo que no solo puede ser un indicio de que la acción está a salvo de la recesión en curso, sino de que está capturando cuota de mercado y clientes en un momento en el que sus competidores tal vez estén en problemas. Este tipo de empresas tiende a salir ganando cuando la recesión termina, y el gasto de los consumidores comienza a repuntar de nuevo.

Trading de materias primas durante una recesión

Los diferentes grupos de materias primas se ven impulsados por diferentes factores. La mayoría de los metales se usan para producir cosas, como casas o aparatos electrónicos. Los productos energéticos como el petróleo y el gas se utilizan para suministrar energía a edificios, máquinas y medios de transporte.

Los productos agrícolas se consumen principalmente como alimentos. Mientras que algunos sectores como la edificación y el número de nuevos productos tecnológicos que se lanzan pueden reducirse durante una recesión, la gente todavía sigue necesitando alimentos y energía.

Un elevado precio del petróleo ha sido un importante factor en recesiones anteriores, al hacer que suban las facturas de energía de las empresas y los consumidores tengan que apretarse el cinturón cuando aumenta el coste de las facturas de energía y petróleo.

Por lo general, se reduce el precio de la mayoría de las materias primas conforme avanza la recesión y las empresas se preparan para que la demanda global se reduzca, pero la necesidad vital de recursos naturales implica que pueden llegar a ser uno de los componentes más resistentes de los mercados cuando ocurre una recesión. Si la recesión se limita a un país o región, las materias primas tienden a mantenerse estables porque son necesarias a nivel mundial.

Una de las materias primas que merece una mención aparte es el oro, considerado como un activo de refugio seguro que conserva su valor en tiempos de incertidumbre. Los inversores huyen al metal cuando les preocupa la dirección que está tomando economía y se refugian allí para proteger sus inversiones durante una recesión.

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Trading de bonos durante una recesión

Otro destino que suelen elegir los inversores cuando temen una recesión son los bonos del estado. Los bonos ofrecen a los compradores un bajo retorno en comparación con otras oportunidades de inversión financiera, pero son más estables que el volátil mundo de las acciones de pequeña capitalización y alto crecimiento o las criptodivisas.

Los bonos son menos populares cuando la economía va bien porque los inversores desean lograr retornos más altos incluso si han de aceptar un mayor riesgo. Pero el retorno estable que ofrecen los bonos del estado gana atractivo a medida que los rendimientos de las otras opciones, como las acciones, desciende al avanzar la recesión económica, por lo que pueden servir de refugio para los inversores de forma muy parecida al oro.

Trading de forex durante una recesión

El efecto de una recesión en el mercado forex es mucho más complejo, pero es un campo abonado para aprovecharlo. Depende realmente de dónde se esté produciendo la recesión, ya sea en un país importante o en un bloque de países que, en el aspecto comercial y financiero, están muy interconectados, como la zona euro.

Siempre se opera con pares de divisas, por lo que una tiene que subir para que la otra baje, creando oportunidades para los inversores. Una vez más, se trata de encajar las condiciones adecuadas con el país adecuado. Por ejemplo, Australia exporta la mayor parte de sus recursos naturales, un motor clave de su economía, a China, por lo que cualquier recesión en ese país sería una mala noticia para el dólar australiano.

La preocupación por una recesión en cualquiera de las principales economías de la zona euro, como Alemania, suscita temores que arrastrarán el valor del euro a la baja y perjudicarán a los países vecinos. Una de las razones por las que el mundo teme a una recesión en EE. UU. más que en cualquier otro país, se debe al importante papel que el dólar desempeña en la economía mundial.

La mayoría de las deudas y reservas de divisas del mundo se denominan en dólares, por lo que una recesión en Estados Unidos, tiende a tener, a través de los tipos de cambio, una mayor influencia sobre el resto del mundo que la mayoría de los demás países.

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Los bancos centrales sin duda modificarán los tipos de interés para intentar revitalizar la economía durante una recesión, lo que influye en el valor de las divisas. Si un país rebaja los tipos de interés, por lo general se reduce el valor de la divisa en cuestión, mientras que unos tipos de interés más altos aumentan el valor de la divisa.

Trading de bienes inmuebles durante una recesión

Tal como hemos comentado, es prácticamente inevitable que los precios de la vivienda desciendan durante una recesión, pero también son uno de los componentes de la economía que más rápidamente se recuperan cuando la recesión comienza a amainar. Para quienes han sido dueños de una propiedad durante mucho antes de que comenzara la recesión, suele tratarse solo de una caída temporal del mercado y los precios se recuperan en unos cinco años.

Sin embargo, quienes compraron en el punto álgido de la economía, les puede resultar difícil conseguir un retorno, ya que para ello el siguiente punto álgido tendría que ser mayor que el anterior y lo más probable es que la diferencia sea negativa.

Sin embargo, hay una oportunidad para quienes estén dispuestos a comprar durante una desaceleración. Muchos se ven obligados a malvender sus casas cuando atraviesan dificultades financieras, lo que puede representar una oportunidad que otros pueden aprovechar. Los inversores pueden ganar exposición a estas inversiones, sin tener que adquirir directamente propiedades, a través de un fideicomiso de inversión inmobiliaria (REIT).

¿Nos dirigimos a una recesión?

En el final del primer trimestre del 2020 el impacto del coronavirus en la economía mundial y sus efectos se hicieron cada vez más evidentes. China, uno de los motores de mayor crecimiento económico en el mundo y epicentro del brote de Covid-19, reveló una contracción de su economía por primera vez en décadas.

Es indudable que las mayores economías del mundo sufrirán una contracción, especialmente mientras que las medidas de aislamiento continúen en vigor. Si este periodo será lo suficientemente largo para declarar oficialmente una recesión dependerá, según algunos analistas, del tiempo que necesiten los países para relajar los niveles de confinamiento.

Es importante notar que la desaceleración del 2020 no inició a causa de problemas fundamentales en los mercados. Es decir, el problema de fondo no ha sido ni la banca, ni el mercado de la vivienda, y tampoco los precios de las materias primas, aunque todos estos hayan sido impactados por la crisis sanitaria.

Esto significa que aunque la economías podrían contraerse a niveles de recesión, la situación podría revertirse rápidamente y regresar a niveles de crecimiento una vez que los países y los negocios puedan operar normalmente. Por esta razón, algunos analistas han descrito la crisis como una «pausa» en la economía.

En resumen, es un hecho que la pandemia tendrá un efecto significativo en la economía y nadie puede prever con exactitud hasta que grado. Por otra parte, aun antes del brote del coronavirus muchos analistas señalaban que la siguiente recesión estaba en puerta, lo que pondría fin a uno de los periodos de expansión más largos de la historia.

Una de las grandes preguntas sobre una recesión es en torno a la respuesta y las posibilidades de los bancos centrales. La pandemia representa también una amenaza para la globalización. Si el enfoque de los países se desplazara hacia el autoabastecimiento esto podría cambiar la perspectiva de la globalización para el mundo, lo que podría poner a las economías bajo una presión mayor.

En los mercados, la clave está en la preparación. No solo debe asegurarse de que su cartera existente esté protegida, sino que también debe prepararse para aprovechar las oportunidades que la recesión puede ofrecer.

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Fecha de publicación : 2019-12-05T11:03:23+0000


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